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17/03/13 - 00:30 Opinión

ESCENARIO DE VIDA

Los héroes de Lachuá

La lección es clara, existen héroes en Guatemala.

VIDA AMOR DE PAZ

Estamos de luto quienes amamos a Guatemala por el lamentable incidente acaecido en el Parque de la Laguna de Lachuá localizado en la parte septentrional de la franja transversal del norte. Fue en ese lugar paradisíaco donde 500 bochincheros talaron más de 2,500 árboles a lo largo de la carretera. Un hombre malintencionado llegó a decirles a los comunitarios que la compañía constructora de la carretera había suspendido operaciones, por lo que ya no se verían beneficiados. Sin embargo, solo se trataba de un retraso en los Estudios de Impacto Ambiental pero por el malentendido arremetieron contra el bello ecosistema que es el que brinda ingresos por ecoturismo.

Analicemos la situación. Es curioso ver que los líderes llegaron muy bien organizados, con camiones, motosierras, hachas y gasolina y muy envalentonados para llevar a cabo sus fechorías mientras los comunitarios inocentemente les creyeron, mientras otros aprovecharon para invadir. ¿Fue todo fríamente calculado? Después de averiguar que nada de lo dicho era cierto, ya el daño estaba hecho, lo que a mi juicio es inaudito que se perdone esta acción, puesto que no solo amenazaron con incendiar el parque, sino que privaron de su movilización a 30 personas, incluyendo a dos extranjeros.

Con un nudo en la garganta, el Ing. Luis Argueta, director regional del Inab, contó que al ver a los bochincheros decididos a quemar todo el parque, decidió entregarse de rehén con tal de que respetaran la integridad física del parque y de sus empleados. En cita textual, Argueta nos relata: “Fue una experiencia angustiosa cuando los manifestantes irrumpieron en el parque con machetes gritando ¡quémenlos, quémenlos!, y hablaban de nosotros. Nos rodearon y nos querían quemar vivos por el tema de la carretera. Inicié el diálogo con los líderes e indiqué que trabajábamos como administradores del parque. Nos pidieron que contactáramos a las autoridades de Gobernación y al director de Conap de las Verapaces, y les pedí salir del parque por falta de señal en el celular, pero al no obtener las respuestas que ellos querían oír empezaron a talar el bosque. Vi los rostros de los guardarrecursos que tenían 28 años de estar allí, y se les rodaban las lágrimas por la impotencia de no poder hacer nada. Las autoridades de Gobernación tampoco hacían nada, pues decían que todo estaba tranquilo. El martes llegaron personeros de una conocida organización campesina con machetes diciendo que quemarían todo y retuvieron al director subregional de San Jerónimo y a un guardarrecursos. Nos dijeron que no se nos ocurriera voltear a verlos, ni tomarles fotos, o peor nos iría. Yo le dije a mi gente que se marchara a la selva, mientras yo me quedaba de rehén. Ellos contestaron: ‘No, ingeniero, no lo dejaremos solo. Si usted se queda, nosotros también’. Lo triste es que nadie negoció, y ni el gobernador, ni el Marn, ni el Conap se aparecieron”.

Queda claro que si no hubiera sido por el Ing. Argueta y los valientes trabajadores del Inab, hoy tendríamos al bello paraíso de Lachuá completamente destruido. Así, ni el turismo desearía llegar aunque fuese con la mejor carretera. La lección es clara. Existen héroes en Guatemala, pero también existen aquellos que se dejan manipular. ¿Debemos aceptarlo o castigarlo? Ahora depende de la justicia.

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