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20/07/13 - 02:29 Opinión

Una historia que empieza a cambiar

Guatemala afronta un doble drama cotidiano con un alto porcentaje de su población que debe abandonar el país en busca de oportunidades que le ayuden a lidiar con la agobiante carga de mantener a una familia en un país que plantea muchas limitaciones, y el principal destino sigue siendo Estados Unidos, pero del otro lado existe un mayor crecimiento en el número de deportaciones que año con año ven superada esa infame estadística.

EDITORIAL

Un reciente informe de la Organización Internacional para las Migraciones revela que de 300 guatemaltecos que viajan a Estados Unidos, unos 200 son deportados. Quiere decir que apenas una tercera parte logra pasar por el infierno que implica llegar a ese destino, pero igualmente desgarradora es la situación que enfrentan, porque eso implica haber contraído deudas que pueden aproximarse a los Q50 mil, y si eso termina en la deportación, todo se complica, al punto de que muchos incluso pierden propiedades.

Aunque resulta difícil precisar cuántos buscan trabajar en Estados Unidos, hay otro dato que sorprende, y es el de las deportaciones, que han alcanzado cifras preocupantes, ya que en el 2011 fueron devueltos al país 30 mil 854, y en el 2012 se estableció el récord de 40 mil 647, número que en el 2013 volverá a ser histórico, al observar que en la primera mitad del año van 28 mil 11, y la cifra se refiere a los que son regresados en avión, porque igualmente dramáticas son las cantidades de connacionales que vuelven por la vía terrestre.

Lo cierto es que este drama no puede seguir al mismo ritmo, por varias razones, quizá la más importante por tomar en cuenta es que las leyes estadounidenses serán cada vez más duras, y la nueva reforma migratoria que se prepara en ese país será más severa en seguridad, empezando por la vigilancia fronteriza que avanza a niveles incomprensibles en materia de humanismo, principalmente si se piensa que quienes buscan llegar a esas tierras lo hacer por huir del agobio cotidiano que imponen las limitaciones y la inseguridad

Es claro que esas condiciones no pueden ser permanentes, y si bien el anterior siglo fue crucial para millones de personas provenientes de distintas regiones del mundo que buscaron a Estados Unidos como un refugio a su calvario, esa situación ha empezado a modificarse, y el primero en lograrlo es México, que se estima que actualmente está en una tasa cero de migración porque la mayoría ya encuentra en su país lo que ha buscado en la vecindad, y otros miles más han empezado a retornar porque consideran que son alentadores los síntomas de desarrollo económico que alcanza esa nación.

La lógica también se impone y una tendencia mundial que se refleja en Guatemala es que la población ya no está creciendo al ritmo de décadas precedentes, y ante las crecientes dificultades que implementan los estadounidenses, también se producirá un descenso en las migraciones y quedará una vez más en los políticos el reto de crear condiciones de desarrollo y gobernabilidad para que miles de compatriotas no deban separarse de su familia ni de su patria para encontrar un poco de bienestar y seguridad.

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