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Irónico “rescate”

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Es irónico que en el lío de la SAT los llamados a “resolverlo” sean quienes tienen mucha responsabilidad en haber magnificado el problema. No deje que lo engañen, el caldo de cultivo para la corrupción son todas las complicaciones burocráticas que hacen muy difícil cumplir con los requisitos legales y les dan a los funcionarios públicos la discrecionalidad para complicar o facilitar su cumplimiento. Y eso fue lo que hicieron con la puñalada fiscal del 2012. Lo peor es que ahora hasta se dan el tupé de decir que no se meten para no “mancharse” con el engendro que ayudaron a crear.

Juan Alberto Fuentes Knight, Pavel Centeno, el Icefi y los miembros del G40 son corresponsables de la situación actual con las aduanas y la SAT. Algunos estuvieron detrás de la puñalada fiscal aprobada al inicio de esta administración y todos la respaldaron. Una buena parte de ese paquetazo implicaba complicaciones adicionales a las ya existentes, especialmente en las aduanas. Todo bajo la equivocada idea de que los tributarios siempre van a andar viendo cómo hacen para evadir impuestos y, por tanto, hay que “cerrar” todas las puertas, ventanas y rendijas por las que alguien se pueda colar, sin tomar en cuenta que quienes las utilizan son una minoría, pero por no perseguir a esa minoría, friegan a todos, haciendo que sea muy difícil, tardado y caro cumplir con cuanto requisito y control absurdo se les ocurre.

No es casualidad que Guatemala ahora sea uno de los países donde más caro y tardado es pasar por aduanas en todo el mundo. Cuando se aprobó la puñalada fiscal se les advirtió ampliamente de los problemas que iba a generar, pero no quisieron hacer caso.

Todo ello contribuye a que los funcionarios corruptos de la SAT puedan extorsionar con la amenaza de que si no se pliegan tardarán mucho en sacar de la aduana sus productos. Yo conozco a varios empresarios que no cedieron a la extorsión y vieron cómo se les complicaba el paso por la aduana casi al punto de llevar a algunos a la quiebra.

Por supuesto que hay algunas personas que, en efecto, se confabulan con los funcionarios para evadir impuestos, pero estos son la minoría y de todos modos lo intentarán hacer indistintamente de las complicaciones. Estos son a los que la SAT debería perseguir y no lo hace, pero además son los que utilizan como excusa para fregarle la vida a todos los demás.

Adicionalmente, hay que recordar también involucramientos más directos, como por ejemplo el hecho de que Pavel Centeno —que al parecer todavía trabaja para el gobierno— cobijó a varios de los ahora enjuiciados cuando Miguel Gutiérrez los destituyó de la SAT por sospechas de corrupción. ¿No se va a investigar esa conexión?

No nos engañemos, lo que van a proponer es más de lo mismo. Más controles, más retrasos y por consiguiente más oportunidades para la corrupción. Ese camino ya demostró que no sirve. Hay que ir en la vía contraria. ¿Tan difícil es entender esto?

Fb/jjliber