Opinión

hagamos la diferencia

Kibutz desarrollo comunal

Samuel Reyes Gómez

Samuel Reyes Gómez

Al estudiar en Israel tuve la oportunidad de vivir en un kibutz, y de visitar otros tres más. Quedé impresionado de esta singular forma de vivir de un reducido porcentaje de habitantes de esa nación. La palabra hebrea kibutz significa “agrupación”, siendo en la práctica una comunidad agrícola rural, una mezcla extraña de “socialismo y capitalismo”. En la realidad es un modo de vida rural único cuya principal filosofía es “compartir”. Surgió en Israel en los primeros años del siglo XX, con un grupo de jóvenes pioneros del Este de Europa, combinaron su compromiso de igualdad con su amor por la naturaleza al trabajar la tierra bajo un credo sionista. Gordon, uno de los principales ideólogos sionistas, insistía en que “Un pueblo no puede ser libre si no produce su sustento por sí mismo, empezando por la producción agrícola”. A pesar de que solo 1.5% de los habitantes de Israel han elegido convivir en este sistema, su contribución a la agricultura e industria ha sido impresionante. Los primeros kibutz surgieron a la orilla del Mar de Galilea. Degania fue el primero, fundado por un grupo de 10 hombres y dos mujeres, liderados por Joseph Baratz, en 1909.

El sistema de los kibutz fue la base del desarrollo de Israel. Entre sus características tenemos que son: a) empresas privadas comunales, b) su base de producción es el trabajo agrícola, c) aportan su fuerza de trabajo, d) son dueños de sus medios de producción, e) salarios proporcionales: “Cada cual otorga según sus posibilidades y recibe según sus necesidades”, f) rotación de puestos. g) decisiones democráticas. h) fueron la base de la exportación y de producción de los alimentos para el país. i) cumplieron un papel de colonización y defensa de las fronteras. Hoy día están sufriendo un proceso de transformación porque están privatizando sus medios de producción y sus servicios, debido, en gran parte, a la reducción de precios de sus alimentos por la facilidad de importación y a que su papel de defensa ha pasado a manos del ejército.

Recibí recientemente una comunicación de David Cohn Pollag, guatemalteco hijo de emigrantes alemanes, de papá judío, quien trabajó en Alemania Federal y luego vivió y trabajó por algunos años en dos kibutz en Israel. Me expresó que al regresar a Guatemala, en 1991, preocupado por la situación del país en ese momento, escribió y publicó dos libros: El guatemalteco, lobo del guatemalteco y Guatemala, tu única salvación. En este último manifiesta la posibilidad de la instalación del sistema kibutz en nuestro país y con nuestra propia gente. Dada la situación actual, trágica en los aspectos económico, político y social, decide nuevamente proponer la introducción del sistema del kibutz israelí para algunas de las regiones rurales del país.

Considero que es oportuno evaluar este tipo de comunidad. Analizar su adaptación a la realidad guatemalteca, bajo la asesoría israelí, y proponer la implementación de las primeras agrupaciones comunitarias rurales con fuerte filosofía de apoyo mutuo, pues, tal como expresa David Cohn, podría ser una “solución salvadora para nuestra nación y nuestro pueblo, en especial para los campesinos indígenas sin empleo”. Este tipo de producción puede devenir en una modernización agrícola y transitar hacia la industrialización, tal como sucedió en Israel. Al mismo tiempo puede servir de defensa ante la delincuencia actual.

samreygo@yahoo.com