Opinión

URBANISMO Y SOCIEDAD

La metrópoli, en una región sin mecanismo adecuado

Alfonso Yurrita

Alfonso Yurrita

El concepto de Segeplán, de conformar la Región 1 en el departamento de Guatemala, es necesario para solucionar problemas globales y comunes que aquejan a los municipios sobre los que se extiende, para que se puedan atender las necesidades urbanas y rurales de las diferentes ciudades que la constituyen. Aunque deberá formar parte de la red de las otras regiones a nivel nacional, como algo indispensable para que funcione eficientemente. Por lo que habría que revisar la Ley de los Consejos de Desarrollo, que en una situación política como la actual se presenta propicia para esto.

La expansión de la tierra urbana metropolitana ha crecido “sin una lógica del bien común” (Avancso), con deficiencias como la recolección, disposición y tratamiento de basuras, manejo de las aguas servidas, escasez del agua, ineficiencia del transporte público y desorganización del tránsito como producto del mal uso de suelo, en que se mezclan diferentes usos, muchos de ellos antagónicos en la circulación de vehículos, en especial entre zonas industriales, puertos y aeropuertos. Y el desorden en que se mezcla el uso del suelo residencial con el de la industria liviana. Pero no es tan liviano el transporte de carga, compuesto por grandes “furgones” que llegan a estas.

Económicamente, el valor de la tierra, la densidad y la centralización, junto con la falta de ordenamiento de los usos del suelo, han tenido un efecto negativo en los sistemas de circulación del tránsito. El caso más emblemático es el del Puente Belice, situado en el municipio de Guatemala, una vía estratégica de la Región 1 a punto de derrumbarse y con una gran zona de vivienda marginal en sus laderas. Pero según el vocero de la Municipalidad, quien fríamente expresa: “Ese es problema del Gobierno, pues ellos no tienen dinero”.

Así, la vida en los barrios se ha desarrollado con problemas en su equilibrio al ubicarse en sitios en declinación, ya sea por su alto riesgo con robos, asaltos, tránsito y transporte o por los físicos —como sismos—. Muchas veces esas lotificaciones están amparadas por municipalidades, como el caso del Cambray 2, donde las municipalidades de Guatemala y Santa Catarina ignoraron las advertencias sobre la falla de Santa Catarina, en 1976. Una, al retomar la planta colonial de agua del río Pínula desde 1992, sin más ni menos; y la otra, liberando las lotificaciones sin ordenamiento. Y ahora, Guatemala ayuda a Mixco en el transporte, pero no en el alto crecimiento urbano sin ordenamiento, frente a las amenazas mostradas en su mapa geológico, donde aparecen una serie de fallas activadas del terremoto en 1976.

Así tenemos densidades con un uso del suelo anárquico, creando un desorden en el tránsito y problemas de ruido, humo o cualquier efecto de contaminación nociva, pero se ensalza a esas lotificadoras porque “van a hacer pasos a desnivel”, cuando el municipio de Guatemala se ha convertido en un centro de servicios, comerciales, industriales y administrativos que se llena en la mañana y se vacía en la tarde. Aquí se concentran los lugares de trabajo del sector terciario y cuaternario y residencias en la periferia, que según datos de movilidad, el 38% de todos los viajes tienen como destino las zonas comerciales de la Ciudad de Guatemala.

Por consiguiente, para asegurar la coordinación intermunicipal se usará la ciudad más grande, la Ciudad de Guatemala, con problemas de ejecución de obras por falta de fondos. Así, el Gobierno Central podría impulsar planes como el Anillo Metropolitano, en apoyo de los municipios, lo que plantea el Colegio de Ingenieros, pues el actual sistema nacional es inoperante, tal como lo presenta Prensa Libre (febrero 9 - 2016).

alfonsoyurrita@yahoo.com