DE MIS NOTAS

Los títeres de Macondo

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“Surgía como fantasma de aquel pueblucho macondiano, irreal, mágico, un hedor de complacencia. Los tigres del norte se habían apoderado de la franja chupina y exudaban, no solo la satisfacción de la cabeza de playa conquistada, sino también del dominio de los jefes de la tribu.

Se exhibían en las ceremonias oficiales con nariz respingada y mirada altiva. Sus sugerencias eran órdenes y a partir de la invasión, las directrices se daban en su propio idioma. ¡Nombren a este, despidan aquel, llamen a estos para prevenirlos y capturen aquellos para castigarlos! Chuc, luc, paramichip, lles lles, o pij shur. Decían.

Entendían perfectamente el mensaje…

Con las bases llenas y el picheo político en plena efervescencia una vez obedecidas las órdenes, se pusieron de acuerdo con el jefe de la tribu, para permitirle declarar que los invasores no debían inmiscuirse en los pedos macondianos de acuerdo con la convención de los waltzes. En la declaración se le unieron los sacerdotes de la tribu.

Nadie les creyó…”

Al terminar de escribir estos párrafos de su novela, el escribiente se sintió satisfecho de la cuota literaria del día. Decidió continuar con sus tareas cotidianas. La entrega de su columna semanal en su diario le presionaba. Comenzó a escribir titulándola:

“La paz que se convirtió en guerra”.

La reciente entrevista que Pedro Trujillo le hiciera en Canal Antigua a Gustavo Porras, exmilitante guerrillero e importante actor de los acuerdos de paz, reveló puntos de vista e informaciones testimoniales, muy pertinentes para la coyuntura actual.

A continuación algunas revelaciones importantes:

Del Proceso de Paz.

1. “El espíritu del proceso de paz fue la reconciliación. Por ejemplo, cuando se terminó la guerra y se les preguntó quién querían que garantizara su seguridad, respondieron que el Ejército.

-“En los casos europeos prevaleció la “raison d’état” —razón de Estado. En una conferencia que nos invitó Tom Kenning, presidente de los derechos humanos del parlamento alemán, dijo: “Los alemanes no tenemos derecho de exigirles absolutamente nada a los guatemaltecos, porque todos los que estamos aquí sabemos que los procesos de Nuremberg fueron una farsa y los asesinos de millones de judíos, polacos, serbios, etc., murieron tranquilamente en sus casas”.

De La Guerra: 2. “En la guerra ocurrieron cosas que nadie hubiera querido que ocurrieran, por un lado para la guerrilla la situación se precipitó por la enorme insurrección de la población, en gran parte por el fraude contra Ríos Montt de 1974, que son las paradojas de la historia. Y el Ejército reaccionó con una contundencia que partía de la convicción que la guerrilla efectivamente podía tomar el poder —como en efecto la guerrilla así lo planteaba—.

De lo que debe decirse a la juventud de los abusos de la guerra:

1. “Yo creo que lo principal para los jóvenes es quitarse de la cabeza la idea de que hay una guerra sucia, porque se supone que hay guerra limpia.

– Del Genocidio y crímenes de lesa humanidad: “Nadie pensó que el ataque del Ejército con todo y la brutalidad y masividad fue por razones étnicas”.

De la Comisión de Esclarecimiento Histórico: 1. “Le escribí dos cartas al Comisionado Tomuschat. Pero el profesor escuchaba lo que él quería. En una de ellas le dije, “mire, si ya traía la sentencia lista, ¿para qué vino aquí a perder tanto tiempo y a gastar tanto dinero?”.

-“Es muy grave que se les enseñe a los niños en las escuelas que los indígenas murieron por su condición de ser indígenas y no consecuencia de una insurrección. Incluso hay algunos que niegan que aquí hubo una guerra, y yo escuché a un general retirado decir, “¿bueno, y los dos mil oficiales que murieron; y los lisiados que tenemos?”.

“No sustituyamos la guerra que ya pasó por un pleito sin fin”.

ESCRITO POR:

Alfred Kaltschmitt

Licenciado en Periodismo, Ph.D. en Investigación Social. Ha sido columnista de Prensa Libre por 28 años. Ha dirigido varios medios radiales y televisivos. Decano fundador de la Universidad Panamericana.