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Prensa Libre

04/06/13 - 00:00 Opinión

Punto de encuentro

De medios y democracia

Si no fuera por las páginas de opinión de los diarios, sería imposible hablar de pluralidad mediática en Guatemala. Los medios transmiten prácticamente una misma línea de pensamiento y esta determina los contenidos informativos, los enfoques y abordajes periodísticos. Digamos que la realidad que se transmite parte de una misma concepción política, económica y cultural —con sus matices, por supuesto—, pero que al final va del centro a la derecha.

MARIELOS MONZóN


Porque está claro que desde el momento en que se escoge una noticia y se deja por un lado otra, entra a jugar la subjetividad de quien decide qué es importante y qué no, y desde quéóptica la información debe ser abordada. Y esta perspectiva —en casi todos los casos— está determinada por la línea editorial y periodística del medio que tiene que ver con la forma como sus propietarios ven y entienden la realidad. Hay que tener claro también que los medios lo que transmiten es una visión de la realidad.

Y esto es absolutamente válido y entendible, tomando en cuenta que los seres humanos provenimos de un contexto personal y colectivo que determina la forma como pensamos y la ideología que tenemos. Lo que no es válido ni entendible en una democracia es que el acceso a la propiedad de los medios masivos de comunicación esté restringido exclusivamente a la capacidad económica, porque esto limita los derechos a la información y a la comunicación, que son de toda la ciudadanía.

El problema radica entonces en la homogeneidad existente entre los medios, lo que nos coloca prácticamente frente a una prensa que transmite una forma cuasi única de ver y entender el mundo, que, en casi todos los casos, es bastante conservadora. Al respecto, Óscar Clemente Marroquín Godoy, presidente de Diario La Hora, explica: “Hay una comunidad de intereses, es casi una simbiosis entre los medios de comunicación y el sector privado. No hay necesidad que se giren instrucciones, ni que se pongan de acuerdo. El acuerdo aparece naturalmente como algo de la misma esencia”. Aunque hay periodistas que se identifican personalmente con otras concepciones políticas y económicas, que muchas veces difieren de las del medio para el que trabajan, la línea informativa se fija desde arriba y hay que respetarla.

El reto, entonces, está en abrir el espectro mediático a una pluralidad de voces, perspectivas y opiniones, es decir, ampliar el abanico para que el público reciba información sobre la realidad transmitida desde diversas visiones y concepciones. Otro desafío, que no es menor, es explicarle a la ciudadanía cuál es la línea del medio, quiénes son sus propietarios y cómo piensan, de forma que pueda entenderse bien el enfoque periodístico con que se trabaja.

Las frecuencias de radio y televisión son un bien público, propiedad del Estado, y no una suerte de propiedad que se adquiere y no se devuelve. En democracias avanzadas, el usufructo de las frecuencias no se otorga solamente a empresas comerciales con fines de lucro, sino se contempla el ámbito público, el periodístico y el comunitario. En nuestra democracia a la tor-trix esto ni siquiera se discute, más bien los permisos de operación se extienden desde el Congreso por 25 años, con aprobaciones exprés.

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