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16/09/13 - 02:33 Opinión

Las metas de un presupuesto

Esta semana comenzará de nuevo el esfuerzo del Ejecutivo por lograr el apoyo dentro del Congreso a fin de que sea aprobado el presupuesto programado para el año entrante, tema que ha recibido críticas de varios sectores nacionales, además de la oposición política, porque el oficialismo no ha logrado convencer a los guatemaltecos de las razones y, sobre todo, de los objetivos de una cifra que es la mayor de la historia: más de Q70 mil millones.

EDITORIAL

El historial del presupuesto gubernativo demuestra que en los últimos 10 años, la cifra a la disposición del Gobierno es más de un 120%. En el 2004 fue de Q31.8 mil millones, y el del 2014, ha sido calculado en Q70 mil 564 millones, sin que hasta ahora exista una percepción popular de mejoramiento en los servicios públicos, una visión que muchos comparten.

Lejos de eso, los guatemaltecos consideran que ese dinero extra obtenido a través de los impuestos ha ido a parar a bolsillos de funcionarios de manera directa o indirecta, es decir, como consecuencia del latrocinio o de la corrupción disfrazada por medio de testaferros, de empresas de cartón o de muy reciente fundación, a las que se le otorgan contratos millonarios como una forma de pagar las deudas electorales o cualquiera de las demás maneras en que los políticos de cualquier bandería deben responder a los favores económicos recibidos de donadores anónimos durante la campaña pero que los dejan comprometidos.

El riesgo de no lograr los votos para el nuevo presupuesto radica en que como consecuencia de ello, el actual regirá por otro año. Eso significa que continuará la discrecionalidad como una de las peores formas de burlar el uso correcto de dineros del estado: las transferencias de fondos de unos ministerios a otros. Ello, en la práctica, dificulta o imposibilita el trabajo de los contralores, tanto del Estado como los que se originan dentro del Congreso nacional.

Otro problema serio relacionado con los presupuestos radica en que, muchas veces, estos presentan predicciones alegres y poco realistas. El pago de los impuestos debe ir en relación directa con que cierta parte de la población no se sienta molesta o afectada por las exenciones, que por lo general afectan a muchos y, en cambio, benefician a unos cuantos por demasiado tiempo. Ciertamente hay actividades que necesitan ser subsidiadas de alguna manera, por sus beneficios sociales. Sin embargo, ese criterio se derrumba cuando es aplicado a personas y entidades que tienen exclusivo fin de lucro.

La ampliación de la base tributaria, así como la simplificación de los procesos para pagar impuestos, se encuentran entre las medidas adicionales que pueden ser tomadas con el fin de lograr el aumento de la base tributaria, que es lo que a mediano y largo plazo benefician a los guatemaltrecos. Estas son consideraciones lógicas y por ello fáciles de entender para una población a la que no se le puede pedir ni exigir el cumplimiento del pago de impuestos, mientras no disminuya la corrupción o se vean resultados satisfactorios. Por ello, hablar del presupuesto de manera aislada, en realidad tiene poco sentido.

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