Opinión

URBANISMO Y SOCIEDAD

Nepotismo

Alfonso Yurrita

Alfonso Yurrita

En Estocolmo se sentaron varios postulados en 1972 en que se indicaba la necesidad de insertar la dimensión ambiental en la planificación del desarrollo a cargo de los organismos creados en los años de 1960 por la Alianza para el Progreso. Así se instalaron una serie de organismos ambientales. En América Latina se está dando la afirmación de los principios del desarrollo sostenible por parte de la Cumbre de la Tierra (Río 1992), que profundizaron y modernizaron los postulados de Estocolmo, pero, en cambio, en la mayoría de los países de la región se han dado procesos de implantación de modelos de economía de mercado, en los que el rol del Estado como planificador del desarrollo económico y social ha menguado y ha desaparecido totalmente.

Esto ha conducido a la supervivencia de los antiguos organismos de planificación de desarrollo como es el caso de Guatemala en que han ido desapareciendo las estructuras del Estado para quedar los planes y proyectos en estructuras privadas dentro del modelo de economía de mercado.

Sin embargo, no son las más recomendables para dirigir la utilización de los fondos del Estado en ideas y técnicas de particulares llevadas a cabo por estas empresas que sobresalen por el empirismo y la falta de visión de Estado. Estas ofrecen una serie de proyectos en que han involucrado a funcionarios públicos en concordancia con estas empresas ad hoc y que son sometidos a la vindicta pública, como el caso de la limpieza del Lago de Amatitlán o el tren de superficie, el anillo periférico metropolitano, el centro de torres de oficinas en terrenos del Estado en la antigua Fegua para alquilárselas al mismo Estado. Todos estos proyectos no cuentan con planes de desarrollo regionales.

Sin embargo, la Secretaría de Planificación Económica, que forma parte de la Comisión Nacional del Medio Ambiente, es uno de los canales institucionales por donde debería propiciarse la inserción de las políticas ambientales y de desarrollo a nivel nacional, incluyendo el área metropolitana, por la importancia que esta tiene en el desarrollo del país. Estas acciones deberían ser llevadas a cabo con el objeto de bloquear ese nepotismo que está haciendo mella al país. Son esas acciones en favor de familiares o amigos, “otorgando puestos de trabajo, cargos o premios por el mero hecho de ser lo que son, pero sin tener en cuenta sus méritos: al fin y al cabo “el nepotismo es una forma de corrupción política”.

Así, pues, el futuro de nuestros herederos no se presenta muy placentero. Esto ya ha sido percibido por muchos guatemaltecos que han visto en Estados Unidos la planificación de su sobrevivencia, ante la ingobernabilidad y violencia existente dentro del Estado. Giuliani en su visita a Guatemala dijo: “Cuando ustedes tengan una cantidad tremenda de crímenes en su sociedad no lo van a resolver con escuelas, bibliotecas, lindos barrios y equipos deportivos . Ustedes, antes que nada, tienen que esforzarse en construir programas sociales y fortalecer sus procesos legales”.