Opinión

IDEAS

No es golpe

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Se nos ha acusado a quienes participamos de la manifestación del 16 de mayo de querer romper el orden constitucional por solicitar la renuncia de Otto Pérez Molina. Rechazo tajantemente esa acusación por falaz. Solicitar la renuncia del presidente no es igual a realizar un golpe de Estado. Los ciudadanos —los mandantes— estamos en todo nuestro derecho de solicitar la renuncia a nuestros mandatarios cuando consideramos que no vela por nuestros derechos o peor aún, que nos han traicionado y actúan en nuestra contra. Y eso no es golpe de Estado.

Si bien es cierto nuestra Constitución adolece de un procedimiento para la revocatoria del mandato, en ninguna parte dice que los mandantes no le podamos pedir la renuncia. Tampoco establece una prohibición para que el mandatario renuncie. Lo que es más, la Constitución establece claramente el procedimiento a seguir en caso falte el Presidente. Transcribo aquí el artículo 189 de la Constitución para su referencia:

“Falta temporal o absoluta del Presidente de la República. En caso de falta temporal o absoluta del Presidente de la República, lo sustituirá el Vicepresidente. Si la falta fuere absoluta el Vicepresidente desempeñará la Presidencia hasta la terminación del período constitucional; y en caso de falta permanente de ambos, completará dicho período la persona que designe el Congreso de la República, con el voto favorable de las dos terceras partes del total de diputados”.

La Constitución es clara: si el Presidente no está, sea por renuncia o por lo que sea, el Vicepresidente toma su lugar. En este caso, si Otto Pérez renuncia, el actual Vicepresidente, Alejandro Maldonado Aguirre, desempeñaría la Presidencia hasta enero del 2016. En ese caso, se debería repetir el proceso para elegir a un nuevo Vicepresidente, es decir, Alejandro Maldonado tendría que enviar al Congreso una terna de candidatos y los diputados tendrían que elegir entre ellos al nuevo Vicepresidente.

En todo este proceso no hay ningún “rompimiento constitucional”. Por el contrario, se estaría siguiendo el proceso establecido por la Constitución para la continuidad del sistema. Así que no se deje intimidar por quien lo acuse de estar instigando un golpe de Estado. Es una mentira. Estamos en todo nuestro derecho, como mandantes, de pedir la renuncia de nuestros mandatarios.

Y ante las actuales circunstancias, donde por todas partes en su administración podemos ver casos de corrupción, reitero mi demanda a Otto Pérez Molina para que renuncie a la Presidencia y se ponga a la disposición del sistema de justicia para que investigue su actuar al frente de esta administración.

El mensaje es claro: la población se ha cansado de ver cómo los politiqueros ansían echar mano de los fondos de los tributarios para enriquecerse ilegalmente. Y esto debe quedar también como una advertencia a los politiqueros que vienen: el nivel de tolerancia de la población hacia sus abusos se ha reducido considerablemente y ya no dejaremos que se salgan con la suya.

 Fb/jjliber