Opinión

 Q’A NO’JB’AL

Nos tienen miedo

Kajkoj Máximo Ba Tiul

Kajkoj Máximo Ba Tiul

Más de dos millones de ciudadanos indignados o cansados no solo de la corrupción, sino dispuestos a cambiar profundamente este Estado, votamos: nulo, en blanco o ni nos presentamos a emitir nuestro voto, porque no quisimos legitimar este circo político. Tal vez quienes tomamos las plazas para hacer propuestas de reforma a la LEPP y otras leyes, obligando a un corrupto Congreso a aceptar la renuncia de OPM, estamos desconsolados, y que en un primer momento pensamos que las movilizaciones en las plazas fracasaron, pero no es así.

Tampoco es cierto, como lo manifiestan analistas de cuello blanco o aprendices como el actual presidente del Congreso, el diputado tránsfuga y exministro de Comunicaciones, Luis Rabbé, que la movilización social no logró su objetivo, eso no es cierto. Porque lo que se pretendía, aprovechando la existencia de la Cicig y la capacidad del MP, fue encontrar una ruta para acabar con uno de los males que aquejan al Estado y la sociedad, la corrupción y la impunidad, y desde allí trazar una ruta para la refundación total del Estado.

Quienes salieron a votar, apostándole a un cómico, reelegir a más de 75 diputados y alcaldes corruptos, así como nuevos, lo hicieron para derrumbar el viejo modelo y no porque confían ingenuamente en los mercaderes de la política. Pero no hay que olvidar que las elecciones fueron empañadas con el acarreo de gente, distribución de comida, regalos, hasta casas, premios, puntos y que hoy al despertar de esta borrachera, la gente se dio cuenta de que al final fue una farsa electoral.

Ahora se habla de antipolítica, de outsider, insider, de las limitaciones del movimiento ciudadano o movimiento social, capaz de desmontar este modelo de democracia. Si bien es cierto que el 71.33% fue a votar, pero quienes no llegamos o votaron nulo o lo dejaron en blanco, sumamos 37.87%, a esto le podríamos denominar el voto de la dignidad y que gane quien gane, lo consideraremos ilegítimo e incapaz de presentarnos un plan para cambiar las condiciones de vida de todos y todas.

Somos muchos; por eso el TSE, capturado por los grupos de poder: económico, político y militar, no se atrevió a cambiar la fecha de las elecciones, porque si hubieran cedido, hoy sería otra historia. Como dice aquella canción que se volvió el himno de lucha en América Latina: “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, y porque no somos pocos, somos muchos y estamos decididos a cambiar las cosas de raíz, y aunque ahora los pesimistas lo describen como la ganancia de la derecha, porque para nosotros se fortaleció el espíritu de libertad que hay que alimentar. Quienes tienen miedo de que todo esto cambie para bien, vendieron la idea de que había que votar por políticos principiantes como Jimmy Morales. Pero se les olvida que, sin importar si gana FCN o UNE, estará bajo la mirada de quienes no permitiremos más corrupción e impunidad y que le apostamos a los cambios profundos, aunque no lo quieran los mismos.