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11/01/13 - 00:00 Opinión

VENTANA

Un nuevo orden mundial

“Abrí los ojos y Thomas Hobbes e Isaac Newton seguían allí”, susurró el Clarinero. Hobbes y Newton fueron grandes figuras de la revolución científica del siglo XVII que dieron a luz a las ciencias modernas y a la era industrial. Hobbes, pensador inglés, acuñó la célebre frase homo hominis, lupus, “el hombre es el lobo del hombre”. Para Hobbes, el ser humano por naturaleza vive en una guerra constante de todos contra todos para asegurar su sobrevivencia. El interés personal priva en todas las acciones de su vida.

RITA MARíA ROESCH

La competencia, la ley del más fuerte, que genera un clima de desconfianza y conflictividad es la manera común de vivir. Solo un Estado autoritario puede hacer frente a esa lucha incesante.

Isaac Newton, físico, matemático y astrónomo genial, estableció las bases para la física clásica. Consideró al universo como una máquina sujeta a leyes inmutables. La visión moderna de nuestra realidad social y política en Occidente deriva de su percepción mecanicista de la realidad. Sus leyes de la física inspiraron nuestra organización política y social. Nos atomizó. Generó una brecha enorme entre el ser humano y el mundo natural. Crecimos con la conciencia de sentirnos “partes” de un todo que debe fragmentarse para vivir en choque constante de “una parte en contra de la otra”. Hasta la fecha, esa imagen de máquina permeó en todos los aspectos de nuestra vida. Es común escuchar: “Mi mente es como una máquina”, “estoy programada para hacer…” o “la maquinaria del estado…”. La revolución industrial y la producción en masa promovieron una cultura materialista, narcisista y excluyente. En las grandes empresas, al trabajador se le considera como “un agente de producción”. Su vida personal y su realidad espiritual son ajenas a la burocracia laboral.

Sin embargo, esa percepción del mundo ya no responde a nuestras necesidades más sentidas, en el mundo globalizado de hoy. El calentamiento global, fruto de nuestros deshechos industriales, requiere una forma de vivir diferente. Una vida más simple, más honesta, más profunda y gratificante. No somos máquinas, sino sistemas vivos diseñados para enfrentar los retos del futuro en forma creativa. “El viejo paradigma está muriendo… pero uno nuevo está naciendo”, susurró el Clarinero.

La reflexión filosófica en voz alta de este viernes se debe a que el lunes 14 de enero el presidente Otto Pérez Molina estará cumpliendo un año de gobierno. ¿Qué ejemplo hemos recibido los guatemaltecos de este primer año de su mandato? ¿Seguirá impulsando el viejo paradigma que propicia lo violento, lo corrupto, lo pobre, lo patriarcal? La nueva era es conocida como la era del conocimiento. Para hacer cambios en nuestro sistema de vida tenemos que estar dispuestos a aprender. Los chapines no podemos seguir ajenos a las nuevas tendencias mundiales. Las redes sociales ya son expresión de los nuevos valores de esta emergente sociedad mundial que es más holística, más solidaria, más verde, más diversa y armoniosa.

El viernes próximo me referiré a Dana Zohar e Ian Marshall, quienes en su libro La Sociedad Cuántica, enuncian algunos criterios que perfilarán el nuevo orden mundial.

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