Opinión

Sin fronteras

400 mil hijos no reconocidos

Pedro Pablo Solares

Pedro Pablo Solares

Para atender al migrante radicado en el extranjero, el Gobierno cuenta con un puesto crítico en la vicecancillería encargada de los asuntos consulares y migratorios. En septiembre pasado, este despacho fue confiado al embajador Pablo García Sáenz, un funcionario experimentado en temas consulares; a su favor, cuenta con haber dirigido los desafiantes consulados en Los Ángeles y Nueva York, donde —entiendo— tuvo gestiones exitosas. Este nombramiento devuelve relevancia al viceministerio, la cual se había perdido durante el presente ciclo gubernamental, debido al protagonismo que acaparó el despacho ministerial, en temas migratorios. Si partiéramos de que un funcionario de carrera consular es el ideal para la posición viceministerial, entonces quizás la institución no pudo escoger a mejor opción que el señor García Sáenz, tanto por su larga trayectoria, como por la complejidad de las sedes que condujo, y por la actitud que mostró hacia los migrantes.

Con el nombramiento de un viceministro como García, nace la oportunidad de que finalmente sean planteados y discutidos los verdaderos problemas y necesidades del migrante guatemalteco en el Gobierno. Y es que, de un funcionario de tanta experiencia, se espera más que las ideas formuladas por quienes nunca han atendido diariamente a migrantes, como él sí lo ha hecho. Esa experiencia del día a día, seguramente lo enfrentó a la paupérrima situación en la que viven amplias porciones de la población migrante, respecto de sus documentos de identidad nacional. Esta realidad consiste en diarias tragedias de quienes no logran obtener un certificado extendido por Renap, debido a problemas como la destrucción de partidas, inscripciones erradas, identidades suplantadas, y el dramático subregistro registral, entre otros.

No existe dato formal, y mucho menos uno oficial; pero considero posible que, solo en EE. UU., vivan más de 400 mil guatemaltecos que no tienen acceso al certificado de nacimiento extendido por Renap, y por tanto, luego al pasaporte. Llego a esta estimación a partir de una extensa experiencia profesional, e incluye tanto a quienes no logran obtener los certificados, como a quienes sí los obtienen, pero con información distinta a la necesaria para continuar con sus trámites legales. Hasta ahora, los funcionarios de Estado han negado la posibilidad de una cifra tan alta como la indicada.

La falta de identidad legal, como problema nacional, no es exclusivo de nuestro país. Ya otros lo han reconocido, y han encontrando soluciones apropiadas. México, por ejemplo, escuchó a grupos civiles como Be Foundation, que denunciaba el derecho a la identidad legal. Legisló y creó mecanismos que permiten a sus migrantes inscribirse sin regresar al país de origen. Guatemala cuenta con estudios valiosos que demuestran la magnitud del problema, archivados desde 2008, en los programas de Renap para la erradicación del sub-registro. A pesar de su amplia experiencia consular, al viceministro García —si me lo permitiera— le recomendaría platicar detenidamente con los cónsules de Atlanta y Lake Worth sobre esto, pues ellos atienden a poblaciones con problemas muy particulares de las zonas rurales, y que pudieran ser más dramáticos y frecuentes, que los que él atendió en Los Ángeles y Nueva York.

Las tareas migratorias son enormes, y se espera mucho del señor García. Además de lo político, solo en lo administrativo tiene la tarea de continuar con el proyecto de ampliación consular, el necesario rediseño de circunscripciones consulares, y el acompañamiento del voto en el extranjero, entre otros. Pero por lo expuesto, considero que la expectativa principal sobre su gestión debería girar alrededor de las soluciones que pueda proporcionar para que más personas aseguren su identidad legal, desde una sede consular.

@pepsol