Opinión

Imagen es percepción

A 500 años de la Reforma protestante

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

La Edad Media fue un periodo histórico apasionante, pero también lleno de sombras. En Europa el Feudalismo creaba una sociedad injusta y desigual,  mientras la Iglesia Católica había crecido en riqueza y poder, pero también convirtió los principios de Jesús en  una religión alejada de las personas, donde había un abismo entre el clero y el pueblo. En medio de esto, alguien se levantó para decir que aquello no estaba bien y que había que cambiarlo.

El 31 de octubre de 1517 comenzó lo que hoy se conoce como la Reforma Protestante, cuando el teólogo alemán y monje agustino Martín Lutero propuso 95 tesis en las cuales denunciaba la usura del Catolicismo Romano de esa época, al cobrar por indulgencias. ¿Le suena familiar, solo que ahora también en el propio protestantismo y otras religiones?

Lutero enunció los tres principios básicos que actualmente comparten más de 800 millones de personas alrededor del mundo que profesan el protestantismo: Respetar la preponderancia de la Biblia, valorar la importancia de la fe como asunto personal y la salvación del hombre a través de la gracia y no por obras.

El ferviente deseo de buscar a Dios es un sentimiento innato del hombre. Perdiéndose en esa búsqueda a lo largo de la historia de la humanidad, ha creado todo tipo de dioses (animales, personas, el sol, etcétera), les ha erigido majestuosos templos, incluso ofrecido sacrificios humanos por ellos. El número de dogmas extintos a lo largo de la historia es incalculable y en la actualidad se estima que existen unas 4,200 religiones en todo el mundo.

Pero el principal aporte que la Reforma Protestante produjo en la historia fue promover la lectura de la Biblia, el primer libro impreso a gran escala por Gutenberg en 1449, que se ha traducido a la mayoría de las lenguas vivas en el globo. Es el libro más atacado, criticado, perseguido y controvertido de la historia.

La Biblia fue redactada en un periodo de 1,500 años, donde se hizo un compendio del Antiguo y Nuevo Testamento, finalizando en el primer siglo de la era cristiana. Compuesta por 66 libros que tienen una unidad sobrenatural, porque armonizan y tienen consistencia entre ellos, a pesar de haber sido redactada en tres idiomas diferentes —hebreo, arameo y griego.

Habiendo sido escrita por más de 40 autores distintos, de diferentes épocas, que no se conocían entre sí, siendo unos reyes, otros pastores de ovejas, pescadores, soldados, etc. Todos mantenían un mensaje central desde Génesis hasta Apocalipsis, un hilo que corre y transcurre a lo largo de todas las escrituras: La vida y persona del Hijo de Dios.

Cuando se descubrieron los Códigos ocultos en la Biblia se demostró que cada palabra está formada por letras equidistantes entre sí, de manera que saltando equis cantidad de caracteres, desde el primero surge un tipo de acróstico, con un mensaje significativo. Esto es impresionante porque cuando fueron escritos todos estos libros ni siquiera se pensaba en inventar una computadora. Lo que comprueba el origen sobrenatural y de inspiración divina de la Santa Biblia.

500 años después de la Reforma Protestante, el ser humano se ha enfriado en su pasión por la búsqueda genuina de Dios, otros ni siquiera creen ya en su existencia, y aunque millones de personas asisten a las iglesias cada domingo, para muchos es solo un momento para compartir y pertenecer a una comunidad. La iglesia se ha convertido en una vía social, donde lo que menos importa es una relación genuina con Dios. Otros tienen una doble vida, es más importante lo que piense el pastor, el cura o la comunidad religiosa, fingiendo una “santidad inexistente” para ser visto por todos, que hacer verdaderamente la voluntad de Dios.