Opinión

urbanismo y sociedad

A las tres de la madrugada

Alfonso Yurrita

Alfonso Yurrita

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Terremoto 1976

La falla del Motagua, hace 41 años, movió violentamente la tierra, con grado 7.5 en la escala de Richter, a lo largo de la carretera del Atlántico, falla que se desplazó 120 cm, causando una amplia destrucción en la región central del país. La falla del Motagua es solo una de varias que existen en el país, como la del Polochic. La falla del Motagua es parte de la placa del Caribe, que penetra a través de la falla del Caimán. Por el otro extremo tenemos la placa de Cocos, que es la más activa y vive generando temblores, y que causó recientemente el terremoto de San Marcos.

El sismo de 1976 tuvo innumerables réplicas que generaron cientos de deslaves y derrumbes, al romperse la estabilidad de las arenas y cenizas volcánicas de las montañas y laderas. Los deslaves ocasionaron bloqueos de carreteras, interrumpiendo las comunicaciones, formando pequeños lagos, producto de los deslaves. La falla cruzó poblaciones, destruyendo edificios y, en especial, todas las construcciones de adobe. El terremoto produjo un sinfín de daños, tanto económicos como humanos, con un billón de quetzales en daños y 22 mil muertos.

Según el Simposio sobre el terremoto (9/1977), hubo 10 mil derrumbes de rocas y de cenizas volcánicas de las montañas y laderas debido al movimiento de tierra. Según estudios geofísicos del área afectada por el terremoto, en el lado este del área metropolitana se muestra la serie de peligros que pueden sepultar carreteras o crear lagunas, o sepultar asentamientos completos.

Recientemente se tuvo la experiencia del 1 de octubre de 2015 por la noche, cuando, tras varios días de intensas lluvias, se desplomó un cerro aledaño a El Cambray II, provocando muchos desaparecidos. Pero esta es parte de la falla de Santa Catarina Pinula, precisamente la que los geólogos señalaron como de alto riesgo, debido a que, a diferencia de la de Mixco, no se movió, lo que preocupa, pues sigue guardando energía. Ya para entonces señalaban la existencia de varios desarrollos urbanos que se estaban produciendo dentro de la falla sin realizar planes urbanos de uso del suelo, como la construcción de edificios de pisos, centros comerciales y lugares de concentración de población. Los geólogos creen que esta falla se va a comportar en un momento como la de Mixco. Esta fue una falla que produjo al menos ocho fracturas terrestres que corren a lo ancho de lo que actualmente es la carretera Roosevelt.

La Ciudad de Guatemala ha sufrido una serie de terremotos a través de su historia conocida. Los más representativos han sido los de 1830, 1859, 1863, 1902, 1917-18 y este último, de 1976, que ha sido el más destructivo que existe en las memorias. Y de muchos que participamos en su recuperación, ya sea como profesionales de la Arquitectura o como coordinadores urbanos. Como arquitectos fue una experiencia traumática, pues en ese tiempo partíamos en la realización de la nueva arquitectura de la ciudad, cuando habíamos egresado de la recién creada Facultad de Arquitectura en la Universidad de San Carlos y empezábamos a aplicar nuestros conocimientos en proyectos reales. En el año 1972 se produjo un fuerte terremoto en Managua, Nicaragua. Estábamos en pleno proceso de construir el edificio El Patio, junto a mi entrañable amigo (QEPD) Carlos Rigalt, bajo la dirección estructural de mi otro apreciable amigo y compañero J.J Hermosilla, cuando nos dijo que esperáramos porque se iba a ir a Managua a ver los daños del terremoto. Su regreso fue providencial, pues hubo que cambiar las armaduras de las estructuras de hormigón armado y eso salvó el edificio. El terremoto de Managua sirvió de experiencia para muchos estructurales de Guatemala, algo que les falta a muchos, según veo construir ahora.