Opinión

Catalejo

Absurda victoria abre los análisis

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

LA VICTORIA DE DONALD TRUMP, constituye un resultado absurdo, irracional, insensato e inadmisible, aunque comprensible para quienes consideramos a la decisión del voto como una de las acciones más merecedoras de esos términos. Hillary Clinton fracasó en su intento de convertirse en la primera mujer electa como presidenta de Estados Unidos y con ello cierra su carrera política. A mi juicio, un factor determinante fue la también increíble acción tomada por el director del FBI, un republicano registrado y contribuyente, a pocos días de este martes. Las consecuencias de ese resultado afectarán para mal la imagen estadounidense entre sus aliados, y para bien entre sus adversarios, además de debilitar principios democráticos.

ESA ABSURDA, PERO refleja el sentimiento popular. El senado quedó en manos republicanas y ello será otro factor en las posibilidades del entorno interno del próximo Gobierno. Los votantes estadounidenses acudieron en mayor número, casi masivamente, y aunque la diferencia fue poca, la victoria demostró la efectividad de la decisión de un individuo cuya ambición desmedida le llevó a romper todas las reglas políticas y de cualquier otro tipo, sin meditar las consecuencias de rescatar de las sombras los grotescos fantasmas del renacimiento de racismo y de otras divisiones sociales aparentemente ya superadas en la sociedad estadounidense. Las consecuencias comenzarán a ser notorias seguramente en un tiempo corto.

TRUMP Y SU PARTICIPACIÓN abren las puertas a más estudios. Puede ser victoria pírrica. A causa de haber competido por el Partido Republicano, por ironía representante del conservadurismo político, es necesario iniciar los análisis a lo ocurrido al interior de la dirigencia partidista. El válido concepto de permitir la participación de cualquiera se convirtió en un instrumento de peligro para la política y su manejo al no existir prohibiciones escritas, sino solo basados en elemental lógica, en referencia a lo permitido y lo vetado a quienes participan en los procesos para los comicios internos y luego para la campaña presidencial. Fue un exceso de aplicación del derecho de libertad interna cuando comenzó le elección primaria.

LOS DIRIGENTES REPUBLICANOS encaran la posibilidad de un cisma y de actuar con la madurez necesaria para ejercer con responsabilidad su importante cuota de poder tanto en el Senado como el Congreso, con el fin de no provocar más divisiones o incrementar las existentes. Los demócratas enfrentan la difícil tarea de iniciar un proceso de preparación de aspirantes serios para las elecciones del 2020, porque en ese momento el desgaste del ejercicio del poder y la edad de —Trump 74 años— se convertirán en factores muy difíciles de superar para una reelección del republicano. A esto se agregará el efecto del cumplimiento, aunque sea parcial, de promesas de campaña, como las referentes a la relación con los hispanoparlantes.

EL SISTEMA POLÍTICO DE Estados Unidos también tiene heridas necesarias de curar. La campaña separó mucho más de la cuenta a los ciudadanos, al haberse establecido y practicado la reprochable regla del “todo se vale”, lo cual incluye insultos a cuales más viles, descalificaciones de personas y de grupos humanos —las mujeres son el ejemplo más claro—. Pero sobre todo afianzó a jóvenes “milenials” en ese sistema. Por último, pero no menos importante, la lección para los políticos de democracias inestables como las de muchos países. El voto electoral, cuando no va acompañado de educación y de serenidad, se convierte en el germen interno causante de la destrucción de la democracia. Ello está por verse en esa potencia mundial.