Opinión

Ventana

Arrecifes más saludables

Rita María Roesch

Rita María Roesch

Hoy quiero compartir con ustedes la preocupación que tengo del peligro en que se encuentra  el maravilloso   arrecife  de coral que compartimos con México, Belice y Honduras en la costa del Atlántico. Los arrecifes están formados por miles de animales de coral diminutos y otros organismos asociados a ellos que sirven de hábitat para otras especies.  Conforman un ecosistema complejo y frágil que  nos brinda servicios ambientales de incalculable valor. Los arrecifes sanos conservan el paisaje paradisíaco marino que atrae al turista y propicia la formación de poblaciones de peces comerciales como los meros y los pargos. Los arrecifes saludables nos  protegen del oleaje en las costas. El  pasado 9 de enero ocurrió un sismo de magnitud  7.6 en las costas del Caribe, en Honduras. Se consideró la posibilidad de un  tsunami. Si este  ocurría,  se confiaba en que  el arrecife disminuiría  su impacto.

El miércoles 10 de enero asistí a la conferencia de prensa que presentó el último reporte de la iniciativa que, desde el año 2004, monitorea la salud del “Arrecife Mesoamericano” (SAM). La presentación del reporte, con las recomendaciones urgentes de manejo basadas en información científica y que aglutina a 69 organizaciones de conservación, estuvo a cargo de la Licda. Ana Giró Petersen. Para describir a grandes rasgos el amplio contenido de esta valiosa evaluación imaginemos que le tomamos una foto a esa extensa barrera de diversas especies de coral que se extiende ¡mil kilómetros! desde el norte de Quintana Roo, en la península de Yucatán, hasta Honduras. ¿Qué vemos en esa foto? Uno. La presencia de la macroalga carnosa que se ha duplicado en toda la región y sofoca al arrecife coralino. Dos. Se aprecia también la disminución de los peces comerciales, especialmente los más grandes, como el mero. De los cuatro países, Guatemala muestra el mayor declive. Tres. Vemos en ciertas áreas el blanqueamiento de los corales, especialmente aquellos que construyen el arrecife. Cuatro. Aparece la figura humana como una sombra proyectada sobre el paisaje paradisíaco marino. Somos la única especie que lo ha puesto en peligro. Gracias a nuestra ignorancia y desidia, nuestro estilo de vida destruye este ecosistema natural y su biodiversidad. Si no aceleramos nuestras acciones para conservarlo, el ecosistema puede echar marcha atrás y principiar a involucionar… En otras palabras, morir, lo cual sería para la región y el planeta una catástrofe.

Solo los humanos creamos sustancias tóxicas que contaminan los suelos y los océanos. Nuestras acciones locales como la sobrepesca, la construcción de puertos y actividades turísticas no reguladas, más el desorden agrícola y urbano, aunque sean lejanos, igual destruyen porque están conectadas por los ríos de basura con sus cargas de aguas residuales, fertilizantes y plásticos. Estas acciones contaminantes dañan los manglares y los pastizales marinos que absorben los nutrientes, por lo que proliferan las macroalgas. Además, el cambio climático, encabezado por el calentamiento global, aumenta la temperatura del mar, impidiendo que los corales construyan la estructura del arrecife. Gracias al monitoreo del SAM, por Arrecifes Saludables, se ha comprobado que los índices críticos que muestra el ecosistema y la cobertura de coral pueden recuperarse lentamente si nuestras acciones de manejo mejoran. Entre las recomendaciones más urgentes están: aumentar la cobertura de áreas protegidas, mejorar la calidad del agua con el saneamiento y tratamiento de aguas residuales, proteger a los peces loro para reducir las macroalgas.

Sugiero que entre a la página www.healthyreefs.org/cms/es Conozca esta realidad con más detalle y ¡colabore para salvar este paraíso!