Opinión

Registro akásico

Badomía en la borregada del golpe blando

Antonio Mosquera Aguilar

Antonio Mosquera Aguilar

La agitación política consiguió consolidar la pésima imagen internacional cuya consecuencia es impedir la inversión extranjera directa y préstamos a bajo interés. Si continúa la interrupción de la locomoción habrá una baja comercial, solo falta trabar el gasto público para afectar gravemente a los negocios. Esta crisis de origen político no consigue fácil resolución por la impericia de los golpistas.

No se trata de una falta de conocimiento. Hay libros en demasía, desde Curzio Malaparte, Leo Kofler, hasta llegar a Gene Sharp, el ideólogo de las revoluciones de colores. Para este último, las etapas son: a. de ablandamiento, con el procesamiento de los familiares del presidente y ataque permanente al Congreso; b. deslegitimación, favorecida por la corrupción de la cúpula militar y la renuncia de la contadora del partido que ganaba Q300 cuando veía que entraban millones, base para sindicar directamente a la cabeza del Ejecutivo; c. nos encontramos en la de calentamiento de la calle; d. combinación de formas de lucha, donde hay acciones francamente violatorias del régimen legal como obstrucción de pasos de carreteras o puentes, y otras hipócritamente vociferantes; y e. fractura institucional, basada en alguna resolución judicial, paradójicamente por quienes defienden la Constitución Política pero sentencian en contra de la misma. ¿Qué tal procesar a 102 diputados?

Las fuerzas negras de la globalización y los neoliberales locales afinan los mecanismos que les permitan mantener su hegemonía, por encima de la democracia. Los controladores estatales de los provocadores o informantes infiltrados utilizan la mano derecha y la izquierda para incrementar la confusión pero ganar poder.

Destaca la falta de oficio de Heinz Heimann. Después del apoyo de CNN a la protesta en el país, expresado tanto en una entrevista a la Fiscal General como noticias sesgadas de las manifestaciones, acepta ser entrevistado por esa televisora. El director del programa Conclusiones le falta repetidamente el respeto cuando insinúa que niega garantías a los manifestantes; mientras el portavoz entrevistado solo acierta a llamarlo Fernando, como si fuera su cuate de toda la vida. Al otro día se ataca al canal de noticias internacional por su falta de objetividad; de la misma manera como se hizo en Venezuela por parte de Maduro. El Gobierno vuelve a dar la razón al sucesor de Chávez.

La unilateralidad de los medios noticiosos se atribuye por un comentarista a George Soros, el millonario operador de la CIA (goo.gl/gSTCsW). Pero, otros vilipendian al denunciante como epígono de Trump (goo.gl/cMtPec). Se suma la visita de congresistas de EE. UU. preocupados por los indocumentados. Su insolencia busca justificar el golpe blando, ante la élite de Washington.

La manifestación resulta indicativa, no por el número que llegó, sino por quienes se trabaron en el camino. No solo allí se demuestran fracturas, sino en la oscilación de la dirigencia empresarial expresada en los diferentes comunicados del Cacif, CIG y otros. Una razón para explicar las posiciones vacilantes de la burocracia corporativa son las instrucciones que reciben de los controladores estatales frente a las demandas de la base empresarial. No obstante, el analista Honoris Causa de la Usac imagina una negociación entre las facciones neoliberales, de los mercantilistas con los fascistas.

Lo descabellado es el hiato que se produce por la salida del embajador de EE. UU. Todo se para, a la espera del nuevo. Procede o no procede defenestrar al presidente: vuvuzelas o, a la usanza japonesa, harakiri.

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