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Carta a Santa Claus 2017

Pedro Trujillo

Pedro Trujillo

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Corrupción

No tengo muy claro que el tal Santa escuche a quienes le escribimos desde estas latitudes. Igual, como muchos otros, este, enojado con el triunfo de Trump y sabedor de que aquel tomará el poder un mes después de que baje por la chimenea, prefiere no aparecer, no vaya a ser que se le escogorcie el trineo y lo deporten en avión comercial. En todo caso, se le puede sugerir que, aunque no venga en persona, envíe lo solicitado o el dinerillo —no en bolívares, por favor— a través de la gamonal cooperación nórdica, por cierto cercana a su domicilio.

Hace falta urgentemente —don Santa— un cargamento de Sukrol Vigor o sustancia genérica similar para comenzar el año 2017 con un gobierno “potente”. ¡Ya sabes cómo traducir esto! Puedes traer mitad estimulador cerebral y otro tanto reconstituyente celular. La verdad es que después de ver lo que “han hecho” en 2016 se requiere un empujoncito neuronal, para no pasar otro año en blanco a causa de la parálisis meningítica que padecen nuestras autoridades.

Necesitamos con urgencia un cargamento de asfalto —mejor que sean dos o tres—, porque para solucionar el estado en que están las carreteras es preciso un empujón fuerte. Tales deficiencias no serán observadas seguramente en tu venida, porque tú, como la cúpula de gobierno, vas en trineo —ellos, en helicóptero— y no padecéis males terrenales. Cuando ingreses los regalos, hazlo de noche, ya sabes cómo son en las aduanas, te cobran mordida, te retienen la mercadería o te desaparecen los productos, así que sé discreto. Los de La Línea del año pasado ya no están, pero encontraron relevo. No te fíes mucho y venite volando, como dice la canción.

Al expresidente Maldonado déjale en el calcetín una nota recordatoria de lo que pasó en Cambray en 2016, a cuyos deudos les prometió una casa rápidamente. Bueno, “solamente ha pasado un año”, así que no le hagas el comentario con demasiada dureza. Si ves que en 2020 las cosas siguen igual, entonces déjale carbón, para que aprenda lo que significa “urgencia”.

Han cambiado muchas cosas desde la pasada Navidad. Este año no se te ocurra traer helicópteros, yates, vehículos o motocicletas de lujo. Quienes pidieron esos regalos el pasado año esperan para lincharte. Un tal Monzón declaró que tú fuiste quien se lo dijo al MP y están encendidos. Venir vestido de rojo Líder tampoco está bien visto y hasta el camaleónico alcalde Edwin Escobar dejó de hacerlo. Quizá un traje formal de Saúl Méndez sea más propio para la ocasión. ¡Pero tú verás si es tu onda!

Tráete la póliza de importación de los renos y la calcomanía del trineo. La primera para que no los confundan con tráfico de ganado de Nicaragua y te jodan, aunque es poco probable, ya que les pela el tema, pero por si acaso. La segunda, porque la PMT te puede parar. Ya nos han hecho cambiar dos veces el dichoso papelito de la SAT, así que, ojo, e imprime el nuevo.

¡Ah!, se me olvidaba, consigue, de urgencia nacional —porque es para el Congreso—, una camioneta blindada para don Taracena, que dice necesitar una, ya que quiere seguir alardeando de poderío, ahora que pierde la suya porque será diputado raso, aunque si te traes un potente virus del ártico y lo dejas caer por la 8a. avenida solucionas los problemas de una vez por todas.

En fin, don Santa, aquí te esperamos ilusionados. Al menos en estos días dejamos de oír a los de siempre por escucharte a ti.

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