Opinión

Escenario de vida

Corrupción, codicia y estupidez

Vida Amor y Paz

Vida Amor y Paz

Las noticias que están en primer plano día a día no mienten. ¡No termino de comprender cómo se les ocurre a ciertos grupos de personas deforestar grandes extensiones de bosque natural para invadir y meter ganado, como el caso de Punta de Manabique, o quemar a propósito los bosques de Petén! ¿Es que acaso no saben que al acabar con los bosques se alzará la temperatura más de lo que podemos soportar, o que escaseará más el agua y que a la larga les traerá más pobreza a ellos y a sus familias? ¿Será que la codicia está ligada a la estupidez?

También me sorprendió que solo siete de los 101 diputados presentes en el Congreso votaran a favor de declarar estado de calamidad en Petén por los incendios que devastaron ocho mil hectáreas. Solo gracias a las lluvias, los incendios finalmente se apagaron. Recordemos que los bosques que se pierden en Petén ya no surgen de nuevo porque son invadidos y utilizados para pastos de ganado, o para actividades ilícitas de diversa índole. Esta es otra forma de corrupción que debemos combatir.

Un caso insólito fue la reciente orden de Justo Rufino Similox, alcalde de San Juan Comalapa, de matar su gran árbol centenario —el más emblemático, histórico y querido del Parque Central—. Según parece, el alcalde adujo que botaba sus hojas y ensuciaba. ¿Acaso era excusa para matar el árbol? Una persona oriunda del lugar, indignada, me cuenta que era un árbol sano con un tronco intacto. Sin embargo, un día arremetieron contra los anillos del tronco a escondidas, dándole machetazos y cortándole los vasos de sabia para asesinarlo y justificar la tala posterior. La infame sierra del talador finalmente acabó con su generosa vida pero el árbol en su agonía todavía adornó el parque despidiéndose con una gran alfombra. Esta vil acción tiene ahora a sus habitantes indignados, pues daba sombra, refrescaba el clima y era el lugar de tertulia para todos, como es típico en cada pueblo.

A Dios gracias, hay gente que deja a su paso una huella positiva en su comunidad. No hace mucho visité a las señoras de la asociación Asodic del Altiplano, que han sido apoyadas por el programa Clima Naturaleza y Comunidades (CNCG), liderado principalmente por Rainforest Alliance. Ese día tuve suerte, pues las señoras dejaron atrás su timidez y se abrieron conmigo. Me relataron que sentían una gran satisfacción al haber prosperado desde que el programa CNCG las había apoyado, y que ahora, trabajaban con más ahínco su vivero que les producía 6,000 plantas y se concentraban en semillas que vendían a Q350 la libra. Con ello ayudaban a sus familias a elevar su calidad de vida, pues sus volúmenes de venta aumentaron en 25% desde que empezaron con el emprendimiento. Al hablar con ellas, pude apreciar en sus chispeantes ojos su entusiasmo por el éxito obtenido de faenas dignas y nobles.

De que se puede, se puede. Rompamos el círculo vicioso de la corrupción, de la codicia y de la estupidez. Estamos en un momento de transición que me recuerda la toma de la Bastilla, de Francia, cuando llevaban a la guillotina a todos los que habían sido parte de un sistema vil. Ya vamos por buen camino gracias a la Cicig y al Ministerio Público, pero tenemos que seguir luchando hasta cambiar el sistema corrupto que nos ha llevado a donde estamos. Urge que buenos guatemaltecos no se corrompan y tengan las fuerzas y entereza para parar la locura de destruirlo todo. Les recuerdo mi libro Aventura extrema (la realidad del cambio climático), consígalo en las librerías del país.

http://www.aventuraextremapolonorte.com