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EDITORIAL

Crece rechazo a farsa venezolana

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Las naciones de auténtica vocación democrática deben redoblar esfuerzos y las presiones sobre el régimen de Nicolás Maduro para que desista de llevar a cabo este domingo la farsa conocida como elección de una Asamblea Constituyente, mediante la cual, junto a la camarilla militar con la que gobierna, busca perpetuarse en el poder, en un momento en el que crece el repudio internacional y va en aumento la desestabilización interna por la pérdida de credibilidad en las autoridades.

Muchas son las voces que se han sumado para pedirle al tiranuelo que abandone esa elección, y ayer lo hicieron los países integrantes del bloque del Mercosur, que instaron al inmediato cese de la violencia en Caracas, a la liberación de todos los presos políticos, el restablecimiento del orden institucional, el pleno respeto a la separación de poderes y a “no llevar a cabo ninguna iniciativa que divida aún más a los venezolanos”.

Todo esto cuando en las principales ciudades del país la oposición había convocado a un paro nacional y a horas de que el Parlamento designara a 33 magistrados a una corte paralela al Tribunal Supremo de Justicia, con lo que se acentúa una grave confrontación de los poderes públicos.

A principio de semana, el Gobierno de Estados Unidos también anunció duras sanciones si el presidente Maduro seguía adelante con la elección de 545 asambleístas, quienes deberán redactar una nueva Constitución, a su medida.

A estas duras advertencias se suman los llamados efectuados por la Unión Europea y México, para que se frene la intentona madurista de aferrarse al poder, lo que ha logrado hasta ahora también con la ayuda de militares corruptos, muchos de los cuales incluso están vinculados por autoridades estadounidenses con el narcotráfico. Mientras, expertos en derecho cuestionan la viabilidad legal del engendro que pueda surgir de la manipulación de un proceso que riñe con la democracia.

Ante ese panorama de rechazo generalizado a la manipulación de las instituciones en Venezuela, la comunidad internacional aumenta sus presiones, porque es la única vía de convencimiento para evitar el afianzamiento de un proceso amañado, que solo tiene el objetivo de perpetuar en el poder a una camarilla de dirigentes corruptos, quienes luchan a toda costa por mantener privilegios que se traducen en hambre para millones de venezolanos.

Por eso es que deben aumentar las presiones y las advertencias al régimen de Caracas, porque el país se encamina hacia un mayor aislamiento, ante el irrespeto de la voluntad popular y el manipuleo de procesos que han desdibujado de manera perversa una democracia que se resiste a nacer y a abrir sus puertas a la pluralidad.

Maduro, los militares y los políticos irresponsables que lo respaldan están cometiendo un enorme error si persisten en llevar adelante esa farsa y les costará muy caro, porque podrían enfrentar a la justicia internacional por el centenar de muertos y el estado de terror imperante, como de hecho ya ha sucedido con demandas contra el actual mandatario. La creciente represión contra quienes reclaman justicia y respeto a las instituciones no se debe tolerar más.