Opinión

A contraluz

Cuando el MCN fue propagandista del PP

Haroldo Shetemul

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Haroldo Shetemul MCN

El caso Construcción y Corrupción ha permitido revelar la amplia red de vínculos que tenía la estructura criminal del exministro Alejandro Sinibaldi, que llegó a tener incidencia en un grupo político aparentemente alejado de su influencia: el Movimiento Cívico Nacional (MCN). Ahora se sabe que esta agrupación desarrolló una campaña propagandística en contra del presidenciable Manuel Baldizón para favorecer la candidatura de Sinibaldi. El mismo exfuncionario se encargó de financiarla con Q1 millón, el cual provino de extorsiones a empresarios. El MCN es un movimiento de extrema derecha, presidido por Rodrigo Arenas, y entre sus miembros más conocidos figura la politóloga Gloria Álvarez, quien califica de “ignorantes”  o “borregos” a quienes no comulgan con sus ideas libertarias. Las investigaciones del Ministerio Público y la Cicig evidencian que Sinibaldi habría utilizado a este grupo para lavar dinero.

Aunque Arenas niega que haya sabido el origen de los fondos, de las investigaciones se deduce que tenía claro conocimiento. El dirigente del MCN reconoció que la campaña contra Baldizón fue una idea del equipo de propaganda de Sinibaldi, la cual le fue presentada en enero del 2015. En ese momento Sinibaldi era el presidenciable del Partido Patriota (PP), ya que renunció hasta el 19 de abril, tres meses después. Arenas dice que no aceptó que el exministro financiara su propia campaña, algo risible. Sin embargo, el empresario José Luis Agüero, propietario de Asfalgua, señala que Anelisse Herrera, asistente de Sinibaldi y ahora capturada, le dijo que Arenas lo llamaría y debía entregarle Q1.5 millones en tres cuotas, como parte de la extorsión para que le pagaran la deuda que el Ministerio de Comunicaciones tenía con su empresa. Agüero solo pagó Q500 mil a Arenas y este emitió un recibo por esa “donación”, para que el empresario pudiera deducirla de impuestos. También recibió Q250 mil del empresario Álvaro Mayorga, dueño de Conasa, por indicación de Sinibaldi. Los otros Q250 mil provinieron del grupo empresarial Arqco, la cual, mucho ojo, es propiedad de los hermanos de Sinibaldi.

Está claro, no era ninguna campaña de voto consciente o de rechazo a la corrupción. Era proselitismo a favor del candidato del PP. Estos hechos demuestran cómo el grupo dirigido por Rodrigo Arenas y Gloria Álvarez se convirtió en propagandista de uno de los partidos más corruptos de la historia. Los flamantes libertarios que despotrican contra el Estado utilizaron fondos que fueron deducibles de impuestos, lo cual es una forma ilícita de apropiarse de recursos del Estado. ¿El MCN puede alegar que no le correspondía saber la procedencia de su financiamiento? No. Una agrupación responsable debe saber el origen de los fondos con los que opera y es obvio que el MCN sabía que Sinibaldi lo financiaba.

Rodrigo Arenas ha utilizado el MCN para lanzar una campaña de desprestigio contra la Cicig, con el argumento de que es una entidad intervencionista. Gloria Álvarez tacha a Iván Velásquez como izquierdista y entre sus incongruencias asegura que detrás del jefe de la Cicig está la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, la que, según ella, se encarga de las investigaciones que luego presenta Velásquez. No sería nada extraño que tras la campaña contra la Cicig estuvieran “donaciones” de sectores interesados en destruir la lucha contra la impunidad, como Sinibaldi, uno de los señalados por la Cicig. También con esas “donaciones” el MCN se ha opuesto al principio de inclusión de los indígenas en los órganos de dirección de partidos políticos y del reconocimiento del derecho consuetudinario indígena en el ordenamiento jurídico del país. Solo hay una palabra para definir a quienes lanzan compañas a favor de quienes les tiran dinero: mercenarios.

@hshetemul