EDITORIAL

Cuando se es inhábil para entender señalamientos

Todo parece indicar que Jimmy Morales nunca podrá, aunque intente, entender el cúmulo de circunstancias que lo convirtieron de la noche a la mañana en la carta presidencial menos mala, apoyada por una de las agrupaciones más oportunistas de la historia de la politiquería nacional, FCN-Nación. Ni siquiera integraba dicho partido, hoy bajo nueva petición de ser cancelado.

Cuando los dirigentes de esa organización —fundada por exmilitares, uno de ellos prófugo— que ahora enfrenta nuevos cargos por financiamiento electoral ilícito, convencieron a Morales, lo hicieron con conocimiento pleno de que buscaban una cara ajena a la política, manejable y con conocimiento entre los votantes, debido a ser un chusco actor de comedia.

El desconocimiento de la coyuntura de su ascenso al poder, unido a las perversas intenciones de una dirigencia política aliada con exlideristas y expatriotistas, muy rápidamente deslumbraron al ahora mandatario, quien lejos de buscar comprender la problemática nacional y los vaivenes políticos se dejó seducir por mentes malignas que lograron su propósito. Pronto, Morales no tuvo voz ni voto para impedir la inclusión de tránsfugas en el oficialismo.

Por ello son desafortunadas las palabras hepáticas lanzadas ayer por el mandatario, envalentonado al verse rodeado de militares, contra empresarios y medios de comunicación, en su afán por responsabilizar a otros de decisiones tomadas a la sombra de un modelo político caduco, aprovechado en una coyuntura en la cual la ciudadanía tenía profundas expectativas de renovación.

Los nuevos señalamientos contra el partido de Gobierno y contra el mandatario, hechos el pasado jueves por el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, dibujan un modelo construido sobre actitudes oportunistas, criterios timoratos y desfachatez, reflejados para la historia en los medios de comunicación independientes.

Los testimonios surgen de prominentes personajes que aceptan haber actuado mal y buscan enmendar sus yerros a través de colaborar con la justicia. El vicepresidente Cabrera debería ser una voz racional y no en un corifeo más de la intransigencia. El discurso hostil, alimentado con falacias ad hominem, ad populum y salidas por la tangente, solo eleva la confrontación para intentar evadir la acción de la justicia. La historia reciente es abundante en este tipo de ciclos históricos y la prospectiva no es halagüeña para quien llegó a la oficina presidencial bajo la máscara de la transparencia, la cual cayó aun antes de asumir el poder.

Sin duda continúa muy mal asesorado el presidente y debería reflexionar sobre las reales intenciones de quienes le hablan al oído. Alguna voz compasiva debería esquematizarle el escenario real en que se encuentra. No son infundios, sino declaraciones testimoniales con documentos las que presentaron entidades de investigación criminal. Llamó pasquín a este diario, con lo que comprueba su desconocimiento del lenguaje: significa “escrito anónimo que se coloca en público con expresiones satíricas contra el gobierno, y en algunos países latinoamericanos, entre los cuales no está Guatemala, semanario o revista con ilustraciones de mala calidad, sensacionalista y calumnioso”.

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