Opinión

Escenario de vida

Dejando el 2017 por algo más positivo

Vida Amor y Paz

Vida Amor y Paz

Desde el Caribe les escribo unas reflexiones para que sigamos avanzando en el 2018. Desde que  llegó la Cicig, innumerables acontecimientos han ocurrido en nuestro país para terminar con muchos males que han agobiado a Guatemala por décadas. Unos  reconocen que la Cicig ha sido instrumental para cambiar la forma en que debemos de conducirnos, tanto la sociedad civil como los empresarios, entidades diplomáticas y funcionarios de gobierno. Mientras unos dirán que la Cicig debe ser eliminada, otros aplaudirán a la Cicig, contradiciendo esto.

Unos dirán que simplemente se les pasó la mano capturando a personas acostumbradas al modus vivendi de Guatemala de financiar a partidos políticos cuando por décadas esto siempre fue lo usual. Otros dirán que está arruinando nuestra economía. Otros dicen que es una “cacería de brujas” hacia ciertos sectores cuando hay rufianes mucho más nefastos que siguen en libertad. Lo que sí debemos aceptar es que nos tienen divididos.

Obviamente, todos queremos vivir en paz, sin miedo a extorsiones, a robos, a violencia, a delincuencia, y todo ello tiene un precio que debemos pagar. No obstante, quizás la Cicig debiera considerar otro tipo de criterio en sus apreciaciones y que exista un orden de prioridades en sus capturas. Por ejemplo, habrá casos en que la pena pueda ser arresto domiciliario en lo que se esclarece la situación, como en otras, imperante que se les ponga bajo rejas sin demora. Lo que debemos impedir es que en la cárcel los rufianes sigan viviendo como reyes.

Debemos comprender que es imposible cambiar de la noche a la mañana la forma de hacer las cosas y penalizar tan severamente a ciertos individuos de casos menores que no tienen tanta relevancia. No podemos poner bajo las rejas a todos por igual. Recordemos que por décadas en Guatemala existió una cultura de corrupción en la que o se jugaba como quien juega en un tablero de ajedrez o le daban jaque mate. Tal es el caso de individuos que se han visto al punto de bancarrota, acosados por la corrupción, con su mercadería “atrapada” en las aduanas por no querer pagar las usuales “mordidas”.

En estos días en que hemos empezado un año nuevo, podemos despojarnos de todo lo que está de sobra y empacar únicamente lo que nos sirve y es efectivo para mejorar nuestras vidas. Podemos hacer un listado de nuestros más fervientes deseos, empezando con la añoranza de ver políticos más dignos y mandatarios que hagan viable la transformación hacia un país más incluyente, próspero y seguro. Quizás hasta podríamos incidir en la Cicig sugiriendo otras nuevas formas para la eliminación de la cultura de la violencia y la corrupción, dejando atrás la polarización. Podemos exigir a los funcionarios públicos ser más conscientes, responsables y transparentes del rol que les corresponde. Que recuerden que es a través de nuestros impuestos que reciben sus sueldos. ¿Qué piensa? Debiéramos seguir apoyando a la Cicig?

Como ambientalista, me interesa velar por la madre naturaleza que nos da vida para cuidarla y protegerla y que nuestros esfuerzos se dirijan hacia la reforestación para protegernos contra los embates del cambio climático. Sueño con ciudadanos más conscientes con los recursos naturales, y que quienes queman o talan bosques inescrupulosamente sean apresados y puestos bajo rejas sin misericordia.

Recibamos el año nuevo con la certeza de que vendrá lleno de energía positiva para cumplir con nuestras metas. Si creemos fervientemente que podemos, lo lograremos. Todo lo que imaginamos para este 2018 lo podemos convertir en una realidad.

vidamordepaz@yahoo.com