Opinión

A contraluz

Diálogo sí, pero no con los corruptos

Haroldo Shetemul

Haroldo Shetemul

Una semana después de la movilización del 20 de septiembre contra la corrupción, el presidente Jimmy Morales y los diputados cuestionados actúan como si no existiera una demanda por la depuración del sistema político. La manifestación que movilizó a 125 mil personas en la capital y 80 mil en las cabeceras departamentales, según cifras del procurador de los Derechos Humanos, demostró que existe conciencia ciudadana y que no se trata solo de “20 tuiteros”, como dijo el diputado oficialista Javier Hernández. La protesta evidenció que hay descontento ciudadano y exigencia de cambios de fondo, no remiendos. El problema es que los diputados se empecinan por preservar el sistema de impunidad al no levantar la inmunidad del gobernante para que pueda ser investigado como ciudadano común y corriente, igual que usted y como yo, estimado lector.

El mandatario sabe que está acorralado por la justicia; de lo contrario no se escondería ni pactaría con sectores oscuros. Su más reciente “logro” es haber participado en una concentración de ganaderos en Izabal, en el que estos le dieron su apoyo para “lo que usted mande, presidente”. Es más le ofrecieron enviar fuerzas para contrarrestar las manifestaciones ciudadanas. ¿Turbas para ejecutar otro jueves negro? Pero el respaldo no es gratuito. Frente al mandatario, el ganadero y exdiputado Leonel Castañeda dijo que no quería a izquierdistas en el gobierno y gritó ¡Fuera, Foppa!, en alusión al jefe de la SAT, Juan Solórzano Foppa. Castañeda también atacó a la fiscal general, Thelma Aldana. Acto seguido, la bancada oficialista del FCN desempolvó la iniciativa que pretende otorgar privilegios fiscales a los ganaderos para que paguen menos que los pequeños contribuyentes.

¿Sabe el presidente con quiénes se alía? Entre los ganaderos de Izabal no todos tienen actividades lícitas, hay ovejas negras que van más allá de ser evasores de impuestos. Por ejemplo, La Prensa, de Honduras, señaló en marzo pasado que los hermanos Javier y Davis Rivera Maradiaga, jefes del cartel de narcotráfico los Cachiros, establecieron alianzas con ganaderos de Izabal para contrabandear ganado y transportar droga por pasos ciegos que hay entre ambos países, además de controlar el 90 por ciento de las pistas de aterrizaje clandestinas en Honduras y Guatemala. Ambos narcotraficantes se entregaron a la justicia de EE. UU. en el 2015 y dieron información. Jimmy Morales poco a poco se adentra más en arenas movedizas. A sus alianzas con sectores de extrema derecha, como la Liga pro Patria y sindicalistas corruptos como Joviel Acevedo y Nery Barrios, ahora agrega un sector que no solo evade impuestos, sino que le pide descabezar a la SAT.

La situación política del país se ha enturbiado más. Los sectores oscuros se sienten a sus anchas, con la certeza de que tienen el apoyo de diputados proimpunidad y que Jimmy Morales no hará nada para detenerlos, porque sirven a sus intereses. Las próximas batallas que las mafias van a librar es tratar de controlar las postuladoras e imponer un nuevo fiscal general sumiso. También quieren ir por las magistraturas de las cortes el próximo año y acabar con la Cicig. En el caso de este último organismo, el mandatario ya dijo en la ONU que su objetivo es maniatarla para que no vaya tras los sectores que antes eran intocables: presidente, diputados y grandes empresarios. Esa es la gran alianza de la impunidad. ¿Un diálogo sería la salida? Sí, pero no con los sectores que propician la corrupción y la impunidad. Necesitamos cambios de fondo con una agenda mínima: cambios a las leyes Electoral y de Partidos Políticos, de Servicio Civil, de Compras y Contrataciones, y una reforma integral al sector justicia. Ese paquete de leyes anticorrupción no se puede negociar con los corruptores del sistema. Con ellos, ni a la esquina.

@hshetemul