Opinión

Presto non troppo

Dos eventos para significar este mes

Paulo Alvarado

Paulo Alvarado

El pasado día 21 se sucedieron, en tándem, dos manifestaciones artísticas significativas; cada una, bien concurrida. Por una parte, la presentación del video filmado en Atenas, Grecia, en ocasión del estreno mundial de Sinfonía desde el Tercer Mundo, de Joaquín Orellana. La proyección se inició a las 18 horas en el Teatro Lux, precedida de un conversatorio retrospectivo y unos comentarios acerca del festival documenta 14, en donde por primera vez hubo de ofrecerse en público esta pieza. Las figuras fundamentales para llevar a cabo esta ambiciosa empresa fueron cuatro guatemaltecos, en decidido apoyo a Joaquín. Stefan Benchoam y Alex Torún, como admirables promotores y gestores del proyecto; el artista Carlos Amorales; y el director musical, maestro Julio Santos Campos. Una especie de mágnum opus del compositor, la sinfonía ya había empezado a tomar forma en su mente hace muchas temporadas. Sin embargo, no fue sino hasta ahora, en el marco de una de las muestras más relevantes de arte contemporáneo en el mundo, que se concretó en el escenario, con la marimba guatemalteca, con los útiles sonoros inventados por Orellana, con coro y con orquesta (de músicos griegos). Un hito universal, cuando se encuentra a menos de dos meses de cumplir 87 años de edad.

Por la otra parte, el más reciente concierto de la Sinfónica Nacional de Guatemala, apenas dos horas después, en el Gran Teatro del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. El programa, integrado exclusivamente con obras de factura nacional, permitió que el público se acercara a la propuesta de tres autores actuales, de tres generaciones distintas, a dos décadas de diferencia entre cada uno. Inicialmente, de Sergio Reyes Mendoza (1974), se pudo escuchar la suite Luz de Tecunas y la suite 900, ambas representativas de un estilo que empalma minimalismo, referencias declaradas a la estructura de los sones guatemaltecos y efecto cinematográfico (en el segundo caso, hábilmente ilustrado con imágenes del fotógrafo Daniel Hernández). Después del intermedio, dos piezas de Igor de Gandarias, Guarimba y Desde la Infancia, que también son representativas de su propio estilo, sobre la base de concatenar diversos fragmentos de carácter onírico, evocativos de un baile antañón y de ciertos recuerdos de niñez, respectivamente. Como cierre, Evocaciones de una ignota heroína, de Joaquín Orellana, en calidad de un breve homenaje lírico que el maestro rinde a la poeta Alaíde Foppa, cobardemente raptada y desaparecida por la represión estatal hace más de tres decenios y medio.

Es ineludible que actividades tales cuales las del jueves nos conduzcan a reflexionar sobre el diametral contraste que el arte y la cultura contraponen a la infame conducta tristemente exhibida en últimos tiempos por las autoridades del país, tanto en el nivel del Organismo Ejecutivo como en el del Organismo Legislativo. Sus palabras y sus actos, a todas luces vergonzantes y rebosantes de descaro, finalmente han logrado despertar la conciencia de miles de ciudadanos y ciudadanas, de manera que comencemos a rechazar la desidia y el conformismo que hasta ahora les han otorgado licencia para empujar a la bancarrota moral y material a esta nación. Se vuelve imperativo, entonces, que no cedamos en esta lucha, significativa y apremiante, desde la partitura del músico, la pluma del escritor, el tablado de actores y bailarines, el caballete del pintor, el taller del escultor y la cámara del cineasta. Gracias, compañeros y compañeras artistas, por las opciones que nos brindan; no únicamente para soñar, sino para convertir en realidad la noción de un país vitalmente mejor que el que hoy en día habitamos.

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