Opinión

a contraluz

El fantasma

Haroldo Shetemul

Haroldo Shetemul

Archivado en:

Ángel González

PESE A QUE ÁNGEL REMIGIO González, conocido como el Fantasma, rehúye las luminarias y pareciera ajeno a los avatares de la política, este mexicano nacionalizado estadounidense es uno de los principales actores de la cooptación del Estado guatemalteco y ha sido uno de los impulsores a ultranza de los presidentes del país. Su imperio mediático ha sido producto de esa relación malsana que ha mantenido con los diferentes regímenes, lo cual le ha permitido monopolizar los cuatro canales privados de VHF 3, 7, 11 y 13. La más reciente gracia a este magnate se la proporcionó el partido Líder, que en 2012 impulsó la ampliación de la concesión de las frecuencias radioeléctricas de 15 a 20 años y que luego obtuvo la luz verde de Pérez Molina.

LA BUENA FORTUNA DE GONZÁLEZ comenzó en 1981, cuando logró adquirir los canales 3 y 7 con el apoyo de Televisa de México, cuyo consorcio se comenzó a denominar Albavisión a partir del 2008, en honor de su segunda esposa Alba Lorenzana. Sin embargo, el uso de testaferros es una de sus estratagemas para burlar las leyes nacionales que no permiten a los extranjeros tener en propiedad medios de comunicación social. Esa situación se ha repetido en otros países de América Latina donde tiene control de medios: “¿Por qué mentir? En Guatemala utilizo el nombre de mi esposa, en Chile tengo a chilenos, en Perú tengo a peruanos (...) Yo manejo un consorcio de compañías y dejo que mis amigos y parientes controlen todo. Yo no violo ninguna ley”, le indicó González al periodista Will Weissert, de la agencia noticiosa Associated Press, en el 2002.

PERO ALBAVISIÓN que en Guatemala controla el monopolio de la televisión abierta, Radio Cadena Sonora y la red de cines Albacinema no solo se dedica al entretenimiento, sino que ha distorsionado la realidad del país a través de difundir información acomodada a los intereses de gobiernos, partidos y candidatos. Los “infomerciales”, por ejemplo, es propaganda elaborada por autoridades o candidatos que luego los canales de la televisión abierta transmiten como si fueran noticias, con lo cual engañan a su teleaudiencia, pero amarran la lealtad de políticos y funcionarios. Desde Vinicio Cerezo hasta Pérez Molina, el Fantasma ha sido financista de sus campañas que luego recupera con creces. La Cicig y el Ministerio Público revelaron que ese consorcio dio al Partido Patriota Q17.5 millones para la campaña electoral pero luego obtuvo Q242 millones en contratos públicos.

ESA TRANSACCIÓN NUNCA fue declarada como parte de aportes legales a la campaña del PP, por lo que ahora está detrás de la solicitud de captura internacional contra Alba Lorenzana, representante legal de las empresas de González. La participación de este magnate también se extendió a través de su cuñado, Luis Rabbé, quien ha disfrutado de esos tratos preferenciales con la clase política. Sin embargo, su buena estrella, que lo llevó a ser candidato a alcalde capitalino, a la presidencia y hasta ocupar la presidencia del Congreso, estaría a punto de acabar con el antejuicio en su contra por el caso de las plazas fantasma en el Legislativo.

POR ESO ES IMPORTANTE que tanto el contralor General de Cuentas, Carlos Mencos, como la procuradora general de la Nación, Anabella Morfín, no se queden en declaraciones y pasen a los hechos con una investigación a fondo sobre la forma irregular como se otorgó el usufructo de las frecuencias de la televisión abierta. Es claro que la existencia de ese monopolio televisivo viola las leyes del país y ha sido uno de los responsables principales de la cooptación y saqueo del Estado.

@hshetemul