Opinión

Pluma invitada

El lado apocalítico del analfabetismo

César Augusto Sagastume

César Augusto Sagastume

Estamos iniciando el decimoctavo año del siglo veintiuno y aún tenemos la carga apocalíptica del analfabetismo, con informes engañosos que no nos dan muestras de poder  erradicarlo definitivamente, lo que no permite superar etapas de desarrollo, negándole a nuestros hermanos mejores condiciones de vida, sin permitir que los silenciados puedan manifestarse y actúen con libertad para analizar, reflexionar y concienciarse para hacer valer sus derechos y obligaciones como ciudadanos, a fin de que puedan actuar correctamente en el marco de  una democracia plena.

Al hacer el recuento de las debilidades de un ciudadano analfabeta, tiene como coadyuvante la falta de éxito en la tarea de mejorar los indicadores para satisfacer las necesidades básicas del ser humano, convirtiéndose además en presa fácil de los poderosos de siempre, que le niegan el privilegio de practicar la libertad de pensar y crear condiciones para la convivencia de paz y la felicidad familiar.

Las amenazas que se ciernen sobre la productividad como consecuencia del analfabetismo trascienden en los temas de destrucción ambiental y de destrucción de la riqueza natural, incluyendo la contaminación del agua, la tierra y el aire, que no se detiene, aunque se hagan los mayores esfuerzos para minimizarlos, si los conceptos de reflexión y razonamiento no se implementan en el proceso de alfabetización, en la búsqueda de actuar con la libertad que otorga el conocimiento crítico y constructivo.

Contar con una entidad específica para el combate del analfabetismo es una fortaleza que debe aprovecharse al máximo, por medio de impulsar programas agresivos para erradicar este mal, pero ha quedado en deuda con el complimiento de su misión, informando cada año que este mal disminuye, sin dar muestras de que llegue a cero para considerar que este padecimiento social que compromete al género humano a la destrucción del planeta esté aniquilado.

El reto de trabajar para alcanzar los objetivos del milenio en el 2015 fue una utopía, porque no se puede obviar que el analfabetismo es una de la causas poderosas por las que no se pueden alcanzar esa metas propuestas.

Es innegable que existen fuerzas oscuras que hacen imposible erradicar el analfabetismo y que han logrado enraizar este mal con el fin de mantener el statu quo que no permite tomar acciones concretas para erradicarlo, y como consecuencia minimizar la pobreza extrema y el hambre, mejorar la cobertura de la enseñanza primaria universal de calidad, conservar el medio ambiente y fomentar una alianza global para el desarrollo.

Seguir consintiendo este mal apocalíptico, además de la baja escolaridad y los bajos indicadores de la calidad educativa viene a convertirse en un caldo de cultivo perfecto para seguir viviendo en el subdesarrollo. Mejorar estos indicadores debe ser un desafío obligatorio del Estado y lo demás vendrá por añadidura. El reto es trabajar arduamente para dar cumplimiento a “los diecisiete objetivos de desarrollo sostenible”, que no podrán alcanzarse si no se erradica el analfabetismo en toda su dimensión.

Prioridad uno debe ser el objetivo que señala que se debe “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

Porque es tiempo de eliminar la explotación a los silenciados, oprimidos, dominados y analfabetas, o como quieran llamarles. ¡Es tiempo de actuar con tenacidad para erradicar este germen del mal!

checharin.sagas@yahoo.com