Opinión

Bien público

El museo de la corrupción

Jonathan Menkos Zeissig

Jonathan Menkos Zeissig

Este es un espacio para que la cultura de la legalidad y la probidad se conviertan en la base de un proyecto de nación compartido y defendido por las mayorías. Para que no se olvide que los corruptos, casi siempre, toman valor cuando los ciudadanos callan, están desunidos y desinteresados.

Pase por acá. En esta sala encontrará la larga historia de los atropellos que, por el bien de los corruptos, el Estado consumó contra los guatemaltecos: vea las fotos de los campesinos recogiendo los alimentos que nunca probaron; mire los rostros de los estudiantes, periodistas y defensores de derechos humanos que fueron secuestrados y asesinados con el fin de ocultar la verdad o matar la ternura; y esas imágenes crueles de niños famélicos y de niñas quemadas bajo la tutela del Estado; no deje de pasar por esa sala de hospital, en escala real, con enfermos sin medicamentos como resultado de las compras anómalas. Acá observará el vídeo de los jóvenes migrantes que perdieron la vida, no buscando el sueño americano, sino escapando de la pesadilla de la violencia y la indefensión que privaba en este país.

Aquí está nuestro anti-parnaso. Observe los retratos de aquellos que fueron presidentes y vicepresidentes, líderes religiosos, ministros, diputados, grandes empresarios y sindicalistas. Ingratos ¿verdad? Habiendo podido hacer tanto por su país… Ahora son un recuerdo de la mayor miseria e inmundicia humana. Con esta aplicación de celular puede acceder a los veredictos del juez que los condenó. También encontrará elementos emblemáticos de estos corruptos: vea los icónicos lentes Carolina Herrera y una foto familiar en el Mariscal Zavala de cuando se hizo huésped; vea esta boina de kaibil y un corbatín, de aquellos congresistas. La señora acá es la que decía «rebonito». Este era el que incitaba a la «guesha». Aquel era millonario y cobraba por trámites exprés en la administración tributaria, junto a un diputado que llamaba a usar corbata azul, allá por 2018. Ahora que se ha hecho justicia se ven más cómicos de lo que parecieron en aquel tiempo en que los honrados sentían que perdían la batalla.

Este salón nos infla el pecho. Vea qué diferencia. Esta foto es de maestros enseñando democracia. Estas son de familias que manifestaron contra el pacto de corruptos. Vea esa foto aérea tan hermosa: miles de ciudadanos frente al palacio exigiendo justicia. Ese día lo celebramos como el de independencia. Aquí están las leyes que el pueblo exigió a los diputados que se aprobarán: electoral y de partidos políticos, entre ellas. Venga, acá, este es quizá el juez con la mayor estatura que hemos tenido —¡y ha habido muchos!—, adormitaba un poco con sus extendidos argumentos, pero nunca se rajó luchando por la justica. Su rostro está en los libros de historia, como los de estos fiscales y el del comisionado Velásquez. Allá, al fondo, están las fotos de nuestros verdaderos dignatarios. A la par encuentra su estado patrimonial.

No deje de ver este vídeo, de 2018. Recuerda a las personas que se juntaron y dijeron públicamente «basta ya de tanta corrupción». Si ellos hubieran perdido la esperanza, el pacto de corruptos sería hoy una tiranía.

Bueno, le dejo en esta sala que trata sobre lo que hemos construido juntos desde entonces. Se parece un poco a la patria que, como tantos, ansiaba Julio Fausto Aguilera, la que es casa, justicia y pan; la que no conoce méndigos ni privilegiados: «democracia opulenta: eres racimo, gajo de azúcar, fruto sazonado. Beso de miel tu comunión de hermanos, tu popular, tu colectivo abrazo».

¡No desfallezcamos!

jmenkos@gmail.com