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El triunfo de la democracia en Turquía

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Uno de los acontecimientos internacionales más importantes de los días recientes fue el referendo que se llevó a cabo en Turquía, por medio del cual se le dieron democráticamente poderes dictatoriales al presidente Erdogan. Este es un buen ejemplo de por qué debemos buscar que la República prevalezca sobre la democracia. De hecho, es un buen ejemplo de lo que hace la diferencia entre la democracia y la república.

Mucha gente, quizá con muy buenas intenciones —pero con las ideas no muy claras— no se explica cómo puede pasar esto dentro de un sistema “democrático” y cómo es que la mayoría puede votar por la dictadura. Pues bien, esto es precisamente a lo que puede llevar un sistema democrático, ya que la democracia es eso: el gobierno de la mayoría, y si la mayoría quiere una dictadura, pues la puede obtener con tan solo votar.

Algunos ingenuamente han llegado a querer bautizar este concepto —para ellos nuevo— como “mayoritismo” o algo parecido, argumentando que es un sistema en donde la mayoría puede decidir incluso hasta para desear una dictadura, sin respetar la separación de poderes, el respeto a los derechos individuales ni las libertades de los individuos.

Quienes así argumentan, lo que tienen es un marcado desconocimiento de los conceptos de la república y de la democracia, ya que la democracia es precisamente el modelo que están describiendo, por medio del cual la mayoría puede decidir incluso pasar por sobre los derechos de los demás. Pero como desconocen este concepto se aturden al ver lo que pueden hacer los “dictadores democráticos”.

Lo que está pasando en Turquía ya lo hemos vivido en Latinoamérica, en donde democráticamente han llegado al poder “tiranuelos” que desde el primer momento se han dedicado a destruir todos los límites al poder que son propios del concepto de la república para entronizarse y, en última instancia, lograr el poder absoluto. Venezuela es el mejor ejemplo, pero hay otros que han intentado seguir el mismo modelo.

De ahí la importancia de conocer bien lo que implica el sistema republicano y pelear porque este prevalezca en nuestro país —y en todos los que se pueda—, ya que es la forma más segura de garantizar que se respetarán los derechos de todas las minorías, empezando por la más pequeña, que es el individuo.

Lo que está pasando en Venezuela y en Turquía no es “antidemocratico”; todo lo contrario, es un resultado natural de la democracia. En el caso de Turquía, a través de este referendo se terminó de sepultar la República Turca que visionaran Atartuk y sus contemporáneos hace casi un siglo. Erdogan —que pareciera querer hacer resurgir el Imperio Otomano, por supuesto con él como sultán— lleva años atacando los principios de separación de poderes y controles. El intento de golpe del año pasado le sirvió para consolidar el poder y reducir considerablemente a la oposición y a la prensa independiente, pavimentando el camino para “democráticamente” sepultar la república.

Si queremos que nuestro país no se encamine hacia esos infiernos autoritarios en donde una sola persona se enseñoree de los destinos de todos, debemos buscar que prevalezca un sistema republicano en donde todos estemos sujetos a la ley, en donde exista una verdadera división de poderes que garantice los límites al poder de cualquier persona, en donde se respeten los derechos individuales a la vida, la libertad y la propiedad de todas las personas. De otra manera, tarde o temprano, alguien logrará hacerse del poder absoluto e impondrá sus designios sobre todos los demás, “democráticamente”. ¿Tan difícil es entender esto?

Fb/jjliber