Opinión

Registro akásico

Elección de diputados de lista nacional

Antonio Mosquera Aguilar

Antonio Mosquera Aguilar

Los incomprendidos se reclutan entre los soñadores, los creativos, los insatisfechos y los fustigadores de la inopia ciudadana. En la mayoría de casos, un solitario crítico apenas provoca la curiosidad de las mentes abiertas. En arte, la rareza se considera una virtud; pero en política, se hace sospechoso por no encajar en lo común, lo usual, lo políticamente correcto.

Los postergados suelen iniciar revueltas y tumultos. Las revoluciones como hizo notar, el recién fallecido Fidel Castro *1926 +2016, son obra de personas concretas. En un discurso celebrado en 1963, pronunció una popular divisa de cambio, válida en la segunda mitad del siglo XX: el deber de todo revolucionario es hacer la revolución. Con ello, se insubordinaba de la establecida afirmación que toda insurrección era un producto histórico de las condiciones materiales de vida y producción.

También, muchos observadores habían indicado un tipo de personalidad desencadenadora de eventos revolucionarios. El caudillo, con tesón, adquiría la devoción de un pequeño grupo de seguidores; luego captaba notoriedad entre la población. Una vez lograda la atención pública, aun siendo una minoría, podía luchar por la conquista del poder. La justificación para evitar los cauces regulados de acceso a las posiciones públicas, consiste en denunciar la cerrazón del régimen político.

A la vista de ese escenario, los teóricos de la democracia representativa prescriben que debe ofrecerse participación a las minorías. Un espacio crítico se encuentra en el parlamento. En efecto, allí, los diputados representan un número de ciudadanos. En la mayoría de los casos, su elección tiene un carácter geográfico limitado. Sin embargo, otros aspirantes deberían ser electos en virtud de tener similares agrupamientos de votantes, pero con carácter disperso.

Para evitar que el valladar de distritos sea la única condición para ocupar cargos electivos, se crearon las listas nacionales. En pocas palabras, se acepta que los seguidores de un candidato esparcidos en el territorio de un Estado, consigan obtener voz en la reunión del congreso soberano. En el país, alrededor de la cuarta parte de los diputados ganaron el puesto de esa forma y por esas razones.

De esa manera, la izquierda puede evitar su anulación, a pesar de ser sometida a una infiltración masiva manipuladora del liderazgo y ataque abierto de grupos recalcitrantes por medio infringir las reglas electorales, tales como acarreo de votantes, inscripción en distritos diferentes a la residencia etc. Históricamente, por la lista nacional, la izquierda alcanza a figurar.

El caso más demostrativo sucede con los diputados social nativistas. Muchos líderes reconocidos por su honestidad, conocimiento y capacidad de resolver complejas situaciones conflictivas, cuando participan en comicios distritales, no consiguen ser electos por las maniobras que se han apuntado así como asechanzas taimadas locales. Sin embargo, gracias a la lista nacional, muchos acceden a manifestar los puntos de vista de votantes convencidos del enriquecimiento de la vida del país, a través de un programa promotor del respeto al carácter multicultural de la sociedad. Sin inclusión de minorías, no existiría esa meritoria actuación de dirigentes de los pueblos indígenas.

Sirva la presente explicación, para convencer sobre la necesidad de una democracia representativa incluyente. Sólo los intransigentes partidarios del pensamiento único y la represión, pueden oponerse a favorecer la expresión de todas las voces. No se dan cuenta que al hacerlo, siembran futuras revoluciones.

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