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EDITORIAL

Esfuerzos por generar desarrollo

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Sobre Guatemala y los otros dos países que integran el Triángulo Norte de Centroamérica se han centrado los ojos por diversas iniciativas orientadas a generar más desarrollo, estabilidad y generación de empleo, con miras a evitar mayores tragedias, pero también para la creación de condiciones que sean un aliciente para desmotivar la migración.

Sin embargo, cualquier iniciativa y ayuda exterior será incompleta si sobre el país y buena parte de sus autoridades no se ejerce mayor presión para combatir de manera más efectiva la corrupción y la criminalidad, porque hasta ahora constituyen verdaderas excepciones las instituciones enfocadas en contrarrestar la cultura del raterismo de cuello blanco.

Una de estas iniciativas es la del Plan Alianza para la Prosperidad, que el próximo 15 y 16 de junio tendrá un nuevo capítulo en Florida, cuando los presidentes de El Salvador, Honduras y Guatemala se reúnan con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, con quien discutirán posiblemente un replanteamiento de la asignación de 750 millones de dólares.

A esa reunión están convocados representantes de México y Colombia, pues también se espera hablar de la seguridad regional y la búsqueda de mayores inversiones de empresas privadas que contribuyan al desarrollo de Centroamérica, lo cual una vez más pasa no solo por la seguridad, sino por el requerimiento de un mayor compromiso de las autoridades de estas naciones.

El portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, David Lapan, informó que el 14 de junio, primer día de las discusiones, se centrará en el tema de la prosperidad, con la idea de buscar recursos con inversionistas privados porque en el fondo la preocupación de Washington es que se generen condiciones para que los centroamericanos se queden en sus países.

En otro ámbito, el director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina, Miguel Barreto, alertó de la necesidad de poner la mirada sobre la región y pidió una visión de largo plazo ante el problema de la prolongada sequía que afecta a los habitantes del Corredor Seco centroamericano, un concepto de restringida comprensión, pero que también ilustra sobre otra realidad a la cual difícilmente las autoridades locales podrán hacerle frente y asumir su recuperación si no reciben ayuda.

El el fondo, estas naciones afrontan un destino y lacras comunes, cuyos desafíos empiezan por superar los enormes rezagos sociales, malos gobiernos e irresponsabilidad en la administración pública, donde la corrupción se ha convertido en la gota que rebalsó el vaso y por lo cual ahora han venido en aumento las presiones porque no se puede seguir extendiendo la mano mientras las autoridades se hacen de la vista gorda en temas cruciales.

También se debe tomar en cuenta que el flujo de recursos de la ayuda internacional es cada vez menor, como también se ratifica con la reciente propuesta del presidente Donald Trump enviada al Congreso, en la cual a Guatemala se le bajaría casi un 40 por ciento la ayuda, sin que esto implique reducir los aportes para el combate de la corrupción y la inseguridad.