Opinión

Pluma invitada

Explotación de los recursos naturales y conciencia humana

César Augusto Sagastume

César Augusto Sagastume

Los humanos se empeñan en exterminar la clorofila que mediante la fotosíntesis incansablemente produce el oxígeno vital para la vida humana, que actualmente sufre   destrucción por la tala inmoderada de árboles, que se hace en forma directa o  indirecta cuando  provocan los incendios forestales, por carecer de guardianes forestales, como existieron en su momento, y cuando ya se dio el fenómeno  que no logran controlar por no contar con recursos financieros, logísticos y humanos para sancionar a los  depredadores que rondan la muerte de los seres vivos.

La destrucción de los bosques cercena la vegetación que embellece y genera el oxígeno, que da vida a infinidad de especies, además de ser los encargados de atrapar las moléculas de agua, convirtiéndolas en el líquido que es capturado en los macrociclos, para convertirlos en nacimientos del líquido vital que nos brinda la naturaleza, que son contaminadas sin consideración por el mismo hombre, después de servirse de ella; que los humanos usamos para satisfacer nuestras necesidades y que devolvemos plagada de desechos contaminantes, sin ver el mal que causamos a la misma naturaleza y el mismo género humano, siendo aquí donde la conciencia ambiental debe florecer para adquirir la obligación de trabajar para evitar ese deterioro ambiental que tanto mal causa al planeta, hacer valer los convenios que organizaciones mundiales han validado para demandar a los gobiernos locales que cumplan con la obligación de hacer partícipes a los grupos sociales para devolver limpio el líquido vital.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible endosan la responsabilidad a las municipalidades de proceder a la construcción de plantas de tratamiento para devolver el vital líquido con al menos un 90% de purificación de la cual nos hemos servido.

A lo mencionado anteriormente se debe agregar la contaminación por la basura que en cantidades significativas se lanza a las calles para convertirlas en enemigo primordial para la contaminación de las fuentes hídricas. Además, debe justipreciarse el uso exagerado y mal administrado de agroquímicos, del abuso desmedido del agua de empresas y sobre todo el descuido de devolver el agua para que otros la utilicen, lo que ha causado que un 85% de las fuentes hídricas estén contaminadas, exterminando la flora y fauna de los ecosistemas que terminarán con muchas especies fundamentales para la convivencia equilibrada de la vida en el planeta.

Sumemos a esta elucubración la explotación minera, que termina con los recursos naturales a costa de la explotación de las mismas estructuras que abusan de la destrucción de los bosques, de la contaminación del agua, dejando pobreza económica y de recursos, pero lamentablemente se despreocupan de capacitar al recurso humano por parte de la academia, para utilizar los recursos en beneficios de las comunidades y explotarlos en beneficio de ellas mismas, mediante una planificación territorial técnica y científica.

Se está terminando con la conciencia humana, al negar servicios de educación, salud, vivienda y trabajo, bloqueando el desarrollo de los distintos grupos culturales, principalmente negando una educación de calidad que permita hacer hombres libres, alineando a la ciudadanía a procesos que convierten a los seres humanos dependientes de las decisiones de políticos que hasta la saciedad se ha descubierto que están impregnados de corrupción, por lo que necesitan tener bloqueada la conciencia, para que la población viva en la ignorancia. Es momento de reflexionar sobre la destrucción de los bosques, la explotación minera y la destrucción de la conciencia humana, que se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para destruir el planeta. Bendita naturaleza, y especialmente los productores de oxígeno.