Opinión

Pluma invitada

Extraña la pobreza en un país de riqueza

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Sr. presidente Jimmy Morales: He visitado recientemente Guatemala, país que conozco bien porque he vivido ahí durante 30 años. Un país maravilloso en sus paisajes, sus gentes y su cultura indígena maya. Sin embargo, siempre me ha sorprendido que siendo Guatemala un país rico en agricultura —café, banano, caña de azúcar, piña…— y en minerales —oro, plata, níquel, petróleo…—, el 80% de la población campesina sufra una situación de pobreza y extrema pobreza. Las familias campesinas sobreviven gracias a las remesas de los migrantes en Estados Unidos. He visitado aldeas de Alta Verapaz, Quiché, San Marcos y Huehuetenango. Me ha impactado la desnutrición infantil existente, el abandono de los hospitales, algunas escuelas cerradas por falta de maestros cuando hay multitud de docentes sin trabajo. Carreteras intransitables, llenas de baches; basta viajar por la Panamericana, sobre todo desde Quetzaltenango a La Mesilla para percatarse del abandono del sistema vial. He visto campesinos echando tierra con palas en los hoyos de las carreteras al mismo tiempo que piden alguna moneda a los automovilistas. ¡Vergonzoso e indignante!

Según el PNUD, Guatemala ocupa el lugar 117 en desarrollo humano, situándola a la cabeza de la desigualdad y la injusticia en América Latina. A la situación de pobreza se suma la criminalización que hacen las instituciones de su gobierno de los líderes indígenas que ofrecen resistencia al saqueo de la minería e hidroeléctricas —entre estas la española ACS de Florentino Pérez, con el Proyecto Renace—. Algunos líderes han sido asesinados, otros encarcelados. Basta ver los informes de Amnistía Internacional y de otras organizaciones de Derechos Humanos.

Sobrecoge la inseguridad ciudadana. Asesinatos a plena luz del día sobre todo en la capital de Guatemala que, según datos oficiales, junto con Honduras, está a la cabeza de violencia en el continente.

Usted es conocedor mejor que yo de la corrupción imperante en su país. Lamentablemente, también aquí en España sufrimos esta epidemia en nuestros gobernantes. No obstante, nos parece alarmante la postura de su gobierno de declarar persona no grata al jefe de la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), señor Iván Velásquez y de desacreditar a esta instancia que busca investigar los cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos que cometen delitos y afectan a los Derechos Humanos de los ciudadanos guatemaltecos, y apoyar al Ministerio Público, a la Policía Nacional Civil y a otras instituciones del Estado en la desarticulación de los aparatos clandestinos y cuerpos ilegales de seguridad, promoviendo la investigación, la persecución penal y sanción de los delitos cometidos por sus integrantes.

Finalmente, Sr. Presidente, nos ha indignado la resolución de su gobierno de trasladar su embajada desde Tel Aviv a la Ciudad Santa de Jerusalén, cuna de las tres grandes religiones monoteístas: cristiana, judía y musulmana. Jerusalén no debe ser capital de ningún Estado, ni de Israel ni de Palestina. Es por eso que, recogiendo el clamor de amplios sectores de creyentes en todo el mundo, condenamos ese atropello de su gobierno, que se ha plegado vilmente a la política del Sr. Trump.

Solicitamos que visite las aldeas de los departamentos y escuche al pueblo guatemalteco. Si su gobierno tiene sensibilidad, cambiará.

ferberlop2003@yahoo.com.mx