Opinión

Persistencia

Freudismo y marxismo

Margarita Carrera

Margarita Carrera

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Psicología

Muchos son los marxistas que atacan a Freud. Al referirse al psicoanálisis emplean la frase: “explotación ideológica reaccionaria”, adversando la práctica de su terapia: confesión del enfermo ante el médico, quien al guardar el secreto profesional establece, al mismo tiempo, la intersubjetividad.

Freud es impugnado por dos razones básicas: partir del individuo, volviéndolo el centro fundamental del psicoanálisis; dirigirse a la clase burguesa —de donde surgen los filósofos, pensadores, científicos, artistas—, pues no solamente es la única clase social que tiene los medios económicos para someterse a la terapia psicoanalítica, sino, cabalmente, por ser burguesa, se constituye en la clase, más vulnerable a la represión sexual, punto de partida para las otras escalas represivas. (Represión que no sufren las clases desposeídas).

Pero, ante todo, se le teme y adversa a Freud, por liberar al individuo de toda clase de esclavitud y enseñarle los caminos de la libertad: ser él mismo, pensar por él mismo, no temer a sus propios sentimientos, conocerlos a fondo, así como saber de sus necesidades inapelables.

Sin embargo, hay otros marxistas que, reconociendo que el psicoanálisis está fundado en una “teoría científica”, lo cual conduce al profundo conocimiento de la mente humana, tratan de anexarlo a su doctrina, supeditando el psicoanálisis al marxismo. Tal hazaña la realizan, entre otros ideólogos destacados, MerleauPonty, en su fenomenología; John Strachey y Reuben Osborn, en la obra Marxismo y psicoanálisis; Erich Fromm, mediante todas sus obras, en su “humanismo socialista”; Herbert Marcus, en Eros y Civilización, una investigación filosófica sobre Freud —de quien realizo un análisis crítico en el último capítulo de mi obra Antropos, II tomo de mi Obra Ensayística); Althuser, en su ensayo De Freud a Lacan, en el cual expone una curiosa diferenciación entre “la teoría madura” de Freud frente a su “infantilismo teórico”. (Observación totalmente ajena al pensamiento científico de Freud, que funda su psicoanálisis en la infancia del individuo). Jacques Lacan, quien sustenta su pensamiento en Freud, Saussure y Marx. En su ensayo Réposes a étudiants en philosophie sur l´objet de la psychanalyse (Respuesta a unos estudiantes de Filosofía sobre el objeto del psicoanálisis), Cahier pour l´Analyse, 3, quien a la pregunta de los estudiantes “¿Cuál es la relación entre el sujeto de una praxis revolucionaria que tiende a la superación de su trabajo alienado y al sujeto del deseo alienado?” (Pregunta del todo tendenciosa y sometida al rigor del dogmatismo marxista) Lacan da la siguiente respuesta: “Para evitar todo desprecio, tened en cuenta que yo sostengo que el psicoanálisis no tiene ningún derecho a interpretar la práctica revolucionaria…” Replica que lo coloca a él, a Lacan que no al psicoanálisis, en una postura no científica.

Después de leer a estos destacados marxistas-freudianos, noto que ninguno de ellos ha penetrado la radiante claridad de Freud. Pues quien lo ha leído a fondo —sometiéndose al mismo tiempo a un psicoanálisis riguroso—, observa que Freud y Marx son dos mundos no solamente opuestos, sino en pugna.

Así, ante la postura dogmática de Marx —o de los marxistas— que persiguen un fin primordial: anular al individuo y uniformarlo dentro de una sociedad utópica —la cual contradice los principios más elementales del psicoanálisis—, se alza la postura abierta, libre, eminentemente científica de Freud, quien no persigue ningún fin doctrinario, político o religioso, sino simplemente devolverle al individuo la salud mental.

margaritacarrera1@gmail.com