Opinión

EDITORIAL

Grave evidencia de la anomia institucional

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En los últimos años, hablar de institucionalidad se ha interpretado como una referencia restringida a los más representativos poderes del Estado, pero el concepto es mucho más amplio y abarca un número mayor de entidades, la mayoría con síntomas preocupantes de una disfuncionalidad intolerable.

Una de estas es la Dirección General de Migración, que en los últimos años ha dado muestras no solo de la más alarmante corrupción, sino del enorme riesgo que representa para la seguridad interna y la de importantes socios estratégicos de Guatemala, que podrían ser vulnerables ante la porosidad de una oficina encargada de documentar a quienes deben viajar fuera del país.

Uno de los hechos más sonados y que obligó a volver la mirada sobre el funcionamiento de esa entidad es el caso de la familia Bitkov, que debió abandonar Rusia ante el acoso gubernamental y de acreedores, y terminó asentándose en Guatemala mediante la adquisición de documentos irregulares que supuestamente les vendió una empresa con poderosos contactos en importantes oficinas emisoras de documentos de identidad.

El caso es muy serio porque constituye una preocupante muestra de cómo funcionan las mafias enquistadas en el Estado, pues tras huir de la persecución de acreedores rusos, los Bitkov terminaron pagando miles de quetzales para obtener identidades guatemaltecas de manera fraudulenta, lo cual expone la grave amenaza de la corrupción.

La adquisición o venta de identidades falsas, accediendo a documentos originales de instituciones guatemaltecas, sensibles a la penetración de mafias criminales, es por demás delicada. Denota el enorme riesgo para la seguridad de socios vitales para Guatemala, pues cualquiera, sin importar su procedencia, podría pagar por tener documentación original que le permita burlar controles.

Ese es uno de los casos más sensibles que desnuda la vulnerabilidad con la cual se conducen entidades como el Registro Nacional de las Personas o la Dirección General de Migración, de donde surgieron los documentos que ahora tienen en un enorme problema a la familia Bitkov, lo cual es motivo de preocupación no solo para Guatemala, sino también para Estados Unidos, punto de destino de muchos de quienes sobornan a las autoridades guatemaltecas con acceso a cargos de poder.

Sin embargo, esa disfuncionalidad en la oficina de emisión de pasaportes está dando nuevas y escandalosas muestras de colapso, ante la incapacidad de atender bien la demanda de pasaportes, la cual extrañamente ha durado demasiados meses, pero también ha abierto otra fuente de ingresos perversos para quienes lucran con ese negocio.

Es inconcebible que la Dirección de Migración sea tan incapaz como para atender la demanda de pasaportes y no haber podido resolver una problemática que ya dura demasiados meses. Esa disfuncionalidad es muy grave, porque evidencia la precariedad institucional del país y levanta signos de alerta porque esa deficiencia también fomenta la corrupción y el martirio para miles de usuarios que buscan adquirir un documento necesario para salir de Guatemala.