Opinión

Liberal sin neo

Hay RBU ¿quieres tú?

Fritz Thomas

Fritz Thomas

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Fritz thomas Proselitismo

Llega el político a la aldea y con un altoparlante, vocifera “¡Hay RBU! ¿Quieres tú?” Algunas personas se acercan a preguntar ¿”que es RBU”? “Es la Renta Básica Universal”, le responde, “le vamos a regalar Q175 al mes, sin condiciones. ¿Quiere”? Desde el punto de vista político-electoral, parece una magnífica estrategia, tan buena o mejor que el Bono 15, planteado por un candidato en su momento. Sin el propósito de descalificar, llama la atención la relación entre la RBU, Oxfam International como gran impulsor de la idea, quienes representan a Oxfam en Guatemala y quienes están formando un nuevo partido político.

Recientemente, Icefi presentó el documento “Renta básica universal: Más libertad, más igualdad, más empleo, más bienestar: Una propuesta para Guatemala”. Este estudio presenta el modelo de Renta Básica Universal (RBU), que consistiría en que el gobierno daría, sin condiciones, Q175 al mes a cada ciudadano. El estudio explica como la RBU es el último grito en la academia, organizaciones multilaterales y los países escandinavos, como respuesta a los problemas de subdesarrollo, pobreza y desigualdad. El Icefi asegura que la RBU lograría maravillas y una “transformación productiva”; hay para todos. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

Ya existe un programa parecido en Guatemala, se llama remesas; ascienden a más de Q50 mil millones en 2017 y se distribuyen por todo el país, especialmente entre los más pobres. ¿Por qué las remesas no han tenido los maravillosos efectos sobre la pobreza, desigualdad, producción, bancarización y crecimiento económico, que el ICEFI asegura tendría la RBU? Esto es sin tomar en cuenta que los costos, especialmente costos de oportunidad, asociados a las remesas, son nulos, comparados con los costos de la RBU. Busqué la palabra “remesas” en el documento y no aparece. Desigualdad aparece 129 veces, pobreza 138, mujer 79, indígena 70. Es un documento ideológicamente cargado, inundado de política de identidad, tan de moda.

Es inexplicable que quienes promueven la RBU, están radicalmente en contra de los salarios diferenciados, no se diga la eliminación del salario mínimo. En otras palabras, están a favor de regalarle a una persona Q175 al mes, pero en contra de que trabaje por diez veces esa cantidad, Q1,750. No tiene lógica, pero es muy atractivo políticamente.

Son inimaginables las oportunidades de clientelismo y corrupción. ¿Cuánto tiempo duraría el nivel de Q175 antes que la presión organizada y el clientelismo lo fueran escalando hacia arriba? ¿Cuánto tiempo tardaría para que la RBU se comiera todo el presupuesto del gobierno? ¿Qué va a dejar de hacer el gobierno por dar la RBU? ¿Dado este beneficio, sería posible retirarlo en el futuro si “no funciona”? Es una ruta que tiene principio, pero no fin.

La propuesta de Icefi descalifica con demasiada facilidad las debilidades que creen podrían señalarse. La RBU solo ofrece beneficios, no tiene costos ni desventajas que no puedan desvanecerse. Descansa demasiado sobre transformaciones institucionales y productivas que van a aparecer milagrosamente. Estima de qué manera las bondades de la RBU se multiplican y distribuyen en la actividad productiva, sin tomar en cuenta que esa renta está siendo retirada a otros—sin costos de oportunidad o efectos—y es una transferencia, no una creación, de producto. Suponer que una política fiscal más progresiva solo tendrá bondades distributivas y de recaudación, y que no tendrá efecto sobre la inversión, no es realista.

Como estrategia política ganadora, la RBU parece genial, económicamente, no tanto.

fritzmthomas@gmail.com