Opinión

hagamos la diferencia

Infraestructura vial colapsada

Samuel Reyes Gómez

Samuel Reyes Gómez

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Infraestructura

La semana pasada viajé a mi pueblo natal, El Chol, Baja Verapaz. Usualmente utilizamos la ruta nacional cinco, que pasa por San Juan Sacatepéquez, la que iniciaron a asfaltar en el gobierno de Colom. La pavimentación de esta carretera provocó mucha alegría a los residentes de los lugares por los que esta carretera atraviesa. Pasaron más de 80 años para que esta carretera se pavimentara. El presidente anterior inauguró la primera fase en el tramo desde la aldea Montúfar hasta Concuá, entre Guatemala y Baja Verapaz. Sin embargo, la vía quedó inconclusa, faltan cuatro kilómetros para llegar a El Chol y 10 para Rabinal, así como la construcción y ampliación de puentes. En junio del 2010 ocurrió la tormenta tropical Ágatha, que causó la destrucción de muchos puentes. En su paso por Baja Verapaz destruyó los cuatro puentes construidos sobre el río Motagua, entre ellos el Concuá. En su lugar colocaron un puente tipo bailey. Después de más de seis años pareciera que quedó en el olvido, ya que no se le dio mantenimiento. El suelo de madera estaba totalmente destruido y se había convertido en un atentado conducirse sobre él. Ante el clamor popular, esta semana fue parcialmente reparado por la municipalidad de Granados.

De regreso recordaba la excelente infraestructura vial de la que se había provisto a Pachalum, que al convertirse en municipio fue ejemplo de desarrollo para los municipios cercanos de Baja Verapaz: Granados y El Chol, al contar con carretera asfaltada antes que ellos. Decidí desviarme de la ruta RN5 y pasar por Pachalum al regresar a Guatemala vía Montúfar. Ruta principal de acceso a este municipio, que no había transitado desde hacía muchos años. Me sorprendí al observar el grado de deterioro de esta carretera, no tenía certeza de haber tomado la ruta correcta, pues el asfalto desapareció en muchos de los tramos. Necesité preguntar a un lugareño si iba en el camino adecuado. Luego apareció a mi vista un asfalto destruido, con muchos baches, en el que después de esquivar y haber caído en alguno de ellos pensé: “Se avanza mejor y haciéndole menos daño al vehículo si esto fuera completamente de tierra”.

Luego vino a mi mente toda la información que he leído sobre el estado de las carreteras en Guatemala, de las quejas y manifestaciones de muchos vecinos para que pongan atención a la reparación de las vías, y caigo en la cuenta de que este es un tema al que no se le ha puesto la atención debida. Se desvanece mi alegría del asfalto que están colocando camino a mi pueblo, al pensar que si no viene planificado con el mantenimiento adecuado, más valiera que nunca lo hubieran colocado.

El Micivi debe priorizar el mantenimiento de carreteras, pues la red vial está colapsada y es urgente hacer algo. Adecuado sería que el ministro utilice su vehículo particular para transitar por los pavimentos destruidos e inexistentes para evaluar el daño al mismo y calcular la pérdida de tiempo y dinero al viajar por estas rutas. Antes de pensar en cobrar peajes, debe eficientizar el ministerio que dirige y analizar si continuar con el sistema de contratos con empresas privadas es la vía más adecuada para la construcción y mantenimiento de infraestructura vial. Conveniente sería que decidan continuar los proyectos carreteros inconclusos por todo el país, ya que muchos están abandonados. Pues el desarrollo de un país se dificulta si no hay adecuada infraestructura vial.

samreygo@yahoo.com