Opinión

Ventana

Jorge Vega es Guatemala

Rita María Roesch

Rita María Roesch

La semana pasada ocurrieron  eventos que sacudieron nuestra cotidianidad.  Por un lado, en la esfera nacional,  la solicitud del MP y de  la Cicig  de retirarle la inmunidad al alcalde Álvaro Arzú.  Por el  otro,  en el ámbito internacional, el triunfo del  gimnasta  Jorge Vega López, el  primer guatemalteco que alcanza un quinto  lugar en salto al potro,  en el Campeonato Mundial de Gimnasia en Montreal, Canadá. Jorge es pasión en acción. Es  imparable. En este año,  2017,   obtuvo la medalla de oro en la Copa del Mundo de París, y la de plata en la Copa del Mundo de Hungría. ¡Desde mi Ventana le doy las gracias!  ¡Su ejemplo  de decisión, voluntad, coraje e integridad nos inspira! Jorge encarna esos valores que  son la materia prima para forjar un  espíritu noble y fuerte. No es casualidad que,  en esta coyuntura  de combate a la corrupción en Guatemala, un joven como él nos señale  el camino. “Y vaya que no es  fácil, pero es el camino”, confirmó  el Clarinero.

Desde el 2015, la fuerza ciudadana promueve un nuevo modelo en el sistema económico, político y social en Guatemala. Jorge Vega, con su ejemplo, modela nuestra personalidad nacional y autoestima. Demuestra el enorme potencial que tiene nuestra juventud cuando es bien encauzada. Justifica con creces que, como sociedad, tenemos la responsabilidad de apoyar. De brindar las oportunidades de salud, educación, alimentación sana, actividades recreativas y un futuro noble. Me llamó la atención que la buena noticia del triunfo de Jorge Vega, la semana pasada, coincidiera con uno de los decomisos de armas, en un reducto de la mara Salvatrucha en Jocotenango, Sacatepéquez, de donde él es originario. Me pregunté: ¿Que pasó en la vida de Jorge para que siguiera el buen camino? Repasé su vida y descubrí dos circunstancias milagrosas que le marcaron para bien. La primera, el ejemplo de su madre que sacó adelante a sus seis hijos. El padre los abandonó. Ella, a pesar de las limitaciones económicas, siempre los mandó a la escuela. La segunda, el calor de hogar, la cercana relación entre los hermanos. Jorge es el tercero de los seis y cuenta que salían a pasear con su hermano mayor. Una tarde entraron, casualmente, al salón del Gimnasio de Sacatepéquez. Jorge, con apenas 6 años, descubrió en un instante que quería ser gimnasta, sin conocer esa disciplina. En esa temprana edad es cuando descubrimos nuestros sueños, lo que queremos ser en la vida, o también cuando los perdemos, por falta de amor y apoyo.

En el año 2003, Jorge empezó a entrenar en la Asociación de Gimnasia de Antigua Guatemala. En el 2006, con apenas 11 años, tomó la admirable decisión de trasladarse a vivir al albergue de la Federación Nacional de Gimnasia, en la ciudad capital, para seguir el entrenamiento de alto nivel. El compromiso con su sueño le ayudó a superar el miedo de permanecer íngrimo y solo, por las noches, en el albergue. Durante siete largos años entrenó arduamente. Su luz empezó a brillar en los Juegos Centroamericanos de Costa Rica 2013. Lo demás es historia. Sus entrenadores admiran su disciplina, la capacidad de cumplir las metas que se propone porque pone el corazón en todo lo que hace. En mi opinión: el mensaje de Jorge Vega para cada uno de nosotros, en esta etapa de transformación que vivimos en Guatemala, es no abandonar nuestros sueños a pesar de los obstáculos. Lo que tenemos que hacer es todo lo contrario, comprometernos más con ellos. Cito a Goethe: “Cuando uno se compromete, la providencia se mueve. Todo aquello que puedas hacer, o sueñes que puedes hacerlo, ¡comiénzalo! El coraje posee genio, poder y magia”.