Opinión

Ventana

“Juntos aprendemos más”

Rita María Roesch

Rita María Roesch

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Síndrome de Down

“Siempre soñé con un colegio que abriera las puertas a niñas y niños con capacidades diferentes. Ellos son una luz para los maestros, los padres de familia y los niños convencionales. Propician una convivencia en el aula más empática, solidaria y tolerante. Estos valores son básicos en la vida. Para todo educador, el principal objetivo es formar verdaderos seres humanos. Es un privilegio contar con un aula diversa. Esto ocurre en otros países, pero aún no en Guatemala. Aquí los niños crecen en una burbuja. Asisten a centros escolares donde casi todo es homogéneo, la misma religión, la misma cultura, el mismo sector socioeconómico, el mismo idioma. Pero la vida no es así. Un centro escolar inclusivo forja mejores personas que contribuyen a crear un mejor país”. Elena de Méndez Ruiz, directora del colegio Waldorf.

El colegio Waldorf fue fundado hace tres años. Cuenta con un departamento de inclusión, a cargo de una psicóloga y una maestra experta en adecuaciones curriculares. Seis alumnos de su población regular tienen síndrome de Down (SD). El colegio Waldorf abre brecha. Con esa misma apertura trabajan pioneramente el Centro Educativo Kyool, el colegio Bethania y el centro Educare, en San Lucas Sacatepéquez.

El lunes 20 de marzo, en el Café Consciente, donde trabajan jóvenes con capacidades diferentes, la ONG Inclusión Down 502, integrada por padres y madres jóvenes que anhelan transformar la vida de sus hijos y de cientos de niños y niñas chapines, lanzaron la campaña “Juntos aprendemos más”. Escribo este artículo para apoyarlos. La campaña tiene la intención de que más niños y niñas con SD participen en los ciclos escolares regulares en el año 2018. Una educación inclusiva es parte de la calidad educativa y del futuro de Guatemala. La campaña se basa en una plataforma de apoyo y sensibilización que presenta varios videos de tipo “tutorías.” Los protagonistas son jóvenes con SD que demuestran al mundo su capacidad de aprender, ¡más allá de lo que nosotros nos imaginamos! ¡Solo se les tiene que dar la oportunidad! Cuando a los niños con anomalías congénitas como el SD no se les margina, sino se les integra al sistema convencional de educación, desarrollan mejor sus habilidades y se desenvuelven en la sociedad con admirable autonomía e independencia. Sugiero visitar la página: www.itutorials.info

De acuerdo a los estándares internacionales, una de cada 800 personas nace con síndrome de Down. Los sistemas educativos en Europa, Costa Rica y Estados Unidos apoyan la inclusión. Los guatemaltecos somos muy conservadores. La vieja mentalidad prevalece sustentada en creencias falsas. Aún es común escuchar: “El SD es una enfermedad”. No es cierto. Es una condición genética. También creemos que “las personas con SD son todas iguales”. Falso. Cada persona tiene su personalidad, sus capacidades y sus sentimientos. Otra creencia negativa: “Los niños con SD son niños eternos”. No es así. Se ha comprobado que los niños y niñas pueden comportarse de acuerdo a su edad cronológica si así se les trata. Pueden ser muy independientes, desenvolverse socialmente en actividades cotidianas sin supervisión.

En la medida que la física cuántica se vaya comprendiendo más, vamos a darnos cuenta de que todo lo que existe, incluyendo nosotros mismos, tiene una misma esencia generadora de vida que nos conecta con todo, ya sea que tengamos alguna condición congénita o no. “Que no se nos olvide que la educación no es solo enseñar matemáticas y sociales, sino que es el medio que nos enseña a percibir la realidad. Por eso, ¡Juntos aprendemos mas!”, cantó el Clarinero.

clarinerormr@hotmail.com