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EDITORIAL

Justicia de Suiza enmienda proceso

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El Tribunal Federal de Suiza anuló parcialmente, el 29 de junio, la sentencia que un tribunal de menor rango de Ginebra emitió en 2014 y uno de segunda instancia ratificó en 2015 contra Erwin Sperisen, quien era director de la Policía Nacional Civil cuando se produjo la muerte violenta de siete reos de la Granja Penal de Pavón, hechos por los cuales enfrentó proceso en ese país, ya que tiene doble ciudadanía.

El fallo corrige un procedimiento en que este tribunal, con categoría de supremo, considera que no se respetó el debido proceso porque se obviaron pasos que irrespetaron los derechos de Sperisen. Ahora se abre un nuevo capítulo en uno de los casos de más resonancia internacional para el país, porque por esos mismos hechos también fueron procesados el entonces subdirector de la PNC, Javier Figueroa, en Austria, y quien fue ministro de Gobernación de esa época, Carlos Vielmann, en España, con resultado absolutorio.

Los defensores de Sperisen argumentaron que el tribunal que lo condenó había descartado el testimonio de testigos propuestos por ellos, lo que hacía suponer parcialidad, viniendo de un tribunal de un país en el que se supone existen altos estándares de exigencia en el ramo de la justicia.

No puede obviarse que algo muy relevante de esta enmienda es que el Tribunal Federal, en su reciente resolución, considera que el procedimiento mediante el cual se condenó a cadena perpetua al exjefe policial fue arbitrario en muchos aspectos y que a su vez la Corte de Apelación tampoco cumplió con requisitos esenciales de acuerdo con la Convención Europea de Derechos Humanos.

La justicia federal suiza en esta resolución deja claro que tampoco fue arbitrario afirmar que “se trató de homicidios planificados en el marco de una acción paralela al plan oficial de la operación”, lo que augura un arduo debate para la defensa y un tiempo seguramente largo, con resultados impredecibles.

Aunque esta nueva resolución abre la posibilidad de corregir lo que podría haber sido una monstruosidad jurídica, vale recordar que las acusaciones sobre Sperisen son graves: ejecución extrajudicial de siete reos en 2006. La toma de la Granja Pavón, durante el gobierno de Óscar Berger, fue uno de los casos más polémicos de una época de enorme poderío de las mafias dentro de los penales, pero la incursión policial pudo tener fallas, una de ellas era que las necropsias a los cuerpos de los reos contradecían las versiones oficiales.

En ese contexto, cinco meses después del hecho, se produjo otro suceso que superaba el espanto de la seguridad en esa época, con la muerte, de manera injustificada, de tres diputados salvadoreños al Parlacén, junto a su piloto, a manos de agentes de la PNC. Poco después, Sperisen y Vielmann renunciaron al Ministerio de Gobernación.

Hoy, dos de los tres sindicados por lo ocurrido en Pavón han sido absueltos por tribunales de Austria y España, y para Sperisen se abre una nueva oportunidad para exponer los argumentos obviados con anterioridad, aunque tampoco se sabe cuál será el procedimiento en cuanto a la designación del tribunal o si deberá enfrentar a los mismos fiscales que lograron la doble condena en los juicios que se celebraron en 2014 y 2015, este último por la muerte de tres reclusos de otro penal.