Opinión

Imagen es percepción

La corrupción como espectáculo

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

Al cumplirse dos años del mayor escándalo de corrupción jamás experimentado por este país, no dejan de sorprender los sórdidos detalles de cómo operaban estos grupos mafiosos.

La Línea no solo evidenció un sistema que permite y facilita la corrupción gubernamental, sino que ha puesto al descubierto las debilidades de la aplicación de la justicia en Guatemala, situación que ha motivado al delincuente a seguir operando bajo el manto de la impunidad, que según la Cicig ya ha superado el 97 por ciento.

Como dijo Iván Velázquez: “La relación entre la política, la corrupción y el lavado de dinero, así como entre jueces, abogados y empresarios. Estos se juntan para establecer el financiamiento de campañas para obtener beneficios estatales bajo la protección de los bufetes que protegen su impunidad”.

Estas mafias aún siguen enquistadas en el Estado y hasta hoy esta novela no se ha terminado; los protagonistas siguen siendo el Ministerio Público y la Cicig, con actores invitados semanalmente que dan al pueblo el circo de rigor, es decir una retahíla de políticos y funcionarios mafiosos que son detenidos y llevados a las carceletas del OJ con una gran cobertura y show mediático.

¡Aliste los poporopos, los chocolates y su Coca Cola! Porque se vienen muchas capturas más, de las tantas líneas mafiosas que existen en este país. Y esto es muy bueno, pero el problema que ha quedado evidenciado después de La Línea es que los detenidos son enviados a los tribunales, ¿Y después, qué?… Empiezan las tácticas dilatorias de estos bandidos y sus abogados penalistas para dilatar los procesos.

Destapar casos de corrupción y llevar a los delincuentes a una cárcel VIP no sirve para nada a la justicia, es más, nos cuesta mucho dinero a los contribuyentes mantener en forma las panzas y papada de Otto Pérez, Roxana Baldetti y compañía. ¿Usted cree que para Pérez es un castigo estar en un comando militar, donde se le siguen cuadrando los soldados? No lo creo.

La justicia parece estar estancada, los casos entrampados y estos pillos no muestran arrepentimiento alguno, sus palabras y tono de voz siguen denotando soberbia y altanería.

Es inconcebible que en las audiencias se dirijan los abogados y detenidos al juez, en un tono de voz fuerte y abusivo, revelando un sistema débil y falta de respeto a la autoridad. Todo este escenario hace que la percepción de la impunidad sea mayor cada día.

Estos litigios maliciosos para retrasar los procesos evidencian un sistema judicial colapsado y que muchos funcionarios de ese órgano colaboran y apoyan con maniobras turbias para entorpecer los casos.

Es frustrante que a Blanca Stalling se le esté pagando un sueldo estando privada de libertad, pero irónicamente como todo en este país, “la ley la ampara”.

La estructura del sistema procesal en Guatemala utiliza plazos excesivamente largos y trámites engorrosos que pareciera que fueron diseñados justamente para entrampar los tiempos y los procesos.

Los “grandes abogados penalistas” en este país conocen los plazos y formas procesales y los usan a su favor, para buscar recovecos legales y así volver un litigio malicioso. Y en lugar de cuestionar la sustancia de la acusación y buscar la verdad para defender al acusado, se dedican a entorpecer y atrasar las audiencias.

La exigencia de justicia debe mantenerse, pero llevar a los corruptos a la cárcel sin un proceso pronto y expedito, dejando de lado los subterfugios legales para dictar una condena, no tiene sentido y termina siendo una simple telenovela y un circo. Por lo que antes de rellenar las cárceles de mafiosos es necesario modificar las leyes procesales que permiten los litigios maliciosos.

imagen_es_percepción@yahoo.com