Opinión

Ventana

La Fiscal General en IPI

Rita María Roesch

Editorial

La semana pasada la Fis- cal General, Thelma Aldana, fue entrevistada por la analista política Jimena Leiva Roesch en el Instituto Internacional para la Paz (IPI), en Manhattan NY. Sintetizo algunos párrafos de la conversación.

Hablemos de cuando usted llegó al MP en el contexto del 2014. ¿Cómo cambio todo? Cuando llegué al MP, lo único que pensé fue hacer bien mi trabajo, por más pequeño que sea. Como Fiscal General, una de las primeras reuniones que tuve fue con el comisionado Iván Velásquez. Desde ese momento nos comprometimos a trabajar juntos. Sin duda se unieron dos voluntades. La coincidencia de que los dos estuviéramos en el momento adecuado fue importante. Pero más importante, nuestros equipos de trabajo. Los fiscales del MP y los expertos de la Cicig han hecho equipo. Sin ser pretenciosa, es un equipo espectacular, de mucho análisis, peso, carácter y convicción. El comisionado y yo tenemos en común que no nos atreveríamos a llevar un caso a los tribunales si no tenemos la convicción de una buena investigación. No podemos pensar, ninguno de los dos, en llevar un caso sin ninguna razón que no sea la estrictamente legal.

¿Cuáles han sido los puntos críticos? Para el MP ha habido muchos puntos de inflexión. La debilidad de su presupuesto, la carencia de recursos y capacitación sostenida. No hemos superado estos retos.

¿Cómo ha sido su relación con el comisionado? Somos muy prácticos, no hablamos mucho. Coordinamos bien. Analizamos y decidimos juntos. Desde que vamos a seleccionar el caso nos ponemos de acuerdo. Siempre tenemos en mente el mandato de la Comisión. Son meses de trabajo. No tenemos fuga de información, excepto la declaración de Juan Carlos Monzón, pero esto no es atribuible a nuestros equipos porque el caso ya estaba presentado. Cuando el caso está maduro lo llevamos ante el juez.

Los resultados de los casos conducen a Guatemala hacia un proceso de transformación. ¿Pensó que era posible? No, eso nunca lo pensé. Me impresionó ver que un presidente de la República estuviera involucrado. Me impresionó también que la vicepresidenta estuviera involucrada. Muchas personas que uno conoce por razón de trabajo también están involucradas. Nunca pensé que la población guatemalteca reaccionaría de la forma que lo hizo. Esa es la mejor parte de la historia. Guatemala se involucró y sigue involucrada. Salió a las calles, dando un ejemplo al mundo de cómo se puede protestar con convicción y autoridad. Sin ese acompañamiento, el trabajo del MP y la Cicig no hubiera dado el resultado que está dando. Esa exigencia de la población guatemalteca ha sido clave para que todo se lleve con objetividad y transparencia, para que no se manipule y no caigamos en la impunidad. Ojalá que Guatemala siga despierta; fue un actor determinante. La juventud guatemalteca tiene que asumir el poder porque esta clase política nuestra ya no tiene cabida en esta nueva historia del país.

¿Cuáles son los retos en esta nueva etapa? Los retos más adelante no son del MP ni de la Cicig. Estamos haciendo nuestro trabajo y esperamos seguir hasta el final. Pero este proceso histórico de cambio en Guatemala es muy frágil, demasiado frágil. Particularmente cuando se tocan intereses de muchos sectores que se creían poderosos y superiores a la ley. Entonces, la reacción sin lugar a duda será querer mantener el status quo. Esa lucha ya no la podemos hacer nosotros, esa lucha es del pueblo guatemalteco. Solo Guatemala puede sostener este pequeño cambio, que puede ser muy grande y que puede cambiar la historia del país, si no se da marcha atrás.