Opinión

hagamos la diferencia

La hora chapina

Samuel Reyes Gómez

Samuel Reyes Gómez

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Valores

Cuando los estadounidenses se dieron cuenta de que estaban siendo superados por los japoneses en la fabricación de automóviles, decidieron investigarlos. Después de varias pesquisas, observaron que el factor principal en el que eran superados era el tiempo. El tiempo utilizado por los estadounidenses para fabricar un automóvil superaba por creces el tiempo de los japoneses.

Un guatemalteco llegó a una reunión en Taiwán y le sorprendió encontrar en el dormitorio de su hotel una nota que, más o menos, decía así: “Sabemos que viene a una reunión que se realizará mañana, le ofrecemos confeccionarle un traje para esta ocasión, puede solicitarlo al siguiente número de teléfono…”. El guatemalteco pensó: “qué se creerán estos tipos que tendrán listo el traje para mañana… es muy poco tiempo para confeccionarlo, si en Guatemala se tardan varios meses para que uno vaya a tallárselo y luego otros quince días para entregarlo”. Con la picardía típica del chapín, llamó e indicó: “Lo he pensado bien, necesito dos trajes para mañana, en lugar de uno, pueden venir a tomarme medidas”. Del otro lado de la línea, con español aceptable, le contestaron: “Las medidas ya fueron tomadas, sus trajes estarán listos”. Al momento recordó al taiwanés que hacia muecas frente a él tomando las medidas en el aire, aun no existían las tecnologías modernas de escaneo que hubieran facilitado el trabajo. El guatemalteco se levantó tarde, después de tomarse unas bebidas embriagantes en esta ciudad, y se pregunta: “¿será que trajeron los trajes? ¿Estarán en recepción? No lo creo”. Abrió sigilosamente la puerta y ¡sorpresa!: los dos trajes están colgados en la manija de la puerta. Aun así pensó: “no me quedarán”. Tuvo que tragarse sus palabras, pues el traje que decidió estrenar estaba exactamente a la medida, y la factura, cargada a la cuenta del hotel. De más está mencionar que, en estas cavilaciones, llegó tarde a su reunión, y por poco pierde el objetivo de su viaje. En estos dos ejemplos vemos cómo el factor tiempo se convierte en esencial para la productividad.

Una misión de negocios chapina no fue atendida por holandeses, debido a que llegó tarde, y perdieron la oportunidad de realizar negocios, principalmente de plantas ornamentales. Hace algunos años también un viceministro de Agricultura no llegó a tiempo al aeropuerto, lo dejó el avión y dejó plantada a la Misión de Negociación de un proyecto millonario en Roma, financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida).

Lamentablemente, en Guatemala acuñamos el término “La hora chapina”, que evidencia la tendencia a llegar tarde a todos los lugares y ocasiones. En una inusual falta de respeto al tiempo ajeno, se abusa de quienes nos esperan para una actividad o reunión especial, perdiéndose gran cantidad de recursos. Imaginémonos que llegamos tarde a un lugar donde es a nosotros a quien esperan para dictar una conferencia, con una audiencia de unas cien personas, estarían desperdiciándose alrededor de Q10,000. El tiempo es irrecuperable, es un recurso que no puede almacenarse, por lo que las llegadas tarde se traducen en pérdida inmediata de recursos. El tiempo vale mucho, y debemos respetarlo.

Si queremos que el país cambie, debemos empezar por ser puntuales. Esto denotará un respeto hacia nuestros semejantes, nos permitirá aprovechar adecuadamente los recursos y nos encaminará hacia el desarrollo. Diga no a la “hora chapina” y sí a la “responsabilidad guatemalteca”.

samreygo@yahoo.com