Opinión

Imagen es percepción

La justicia tarda, pero siempre llega

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

Este refrán expresa el pensamiento de que las malas acciones, tarde o temprano, tienen una consecuencia.

Esta semana el expresidente Otto Pérez Molina, procesado por el caso La Línea y otros hechos de corrupción durante el gobierno del Partido Patriota, tuvo la desfachatez de pedir “libertad humanitaria”, aduciendo que padece “afecciones cardíacas”… ¿Y es justamente él quien se atreve a mencionar la palabra humanidad? Cuando fue despiadado y cruel con la población más pobre de nuestro país.

Por otro lado, Roxana Baldetti, que actualmente guarda prisión preventiva en la cárcel Santa Teresa, compareció esta semana a tribunales y, para variar, hizo un papelón enfrentándose con una digna guardia de seguridad que la puso en su lugar. ¡Qué cinismo decir que está enferma para no ser esposada como cualquier otro reo!... Enferma, pero eso sí, bien entaconada, maquillada y peinada. ¡Pobre Baldetti, todavía tiene delirios de “diva”!

No cabe duda de que el abuso de operaciones estéticas —hilos de oro, botox y otros procedimientos— hace estragos y deforma las facciones de una persona.

Y ni aun estando privada de libertad parece que sus tentáculos se han quedado quietos, porque según las últimas informaciones, la Fiscal General acaba de ordenar iniciar una investigación de oficio para determinar si el Inacif pudo haber manipulado los dictámenes médicos que se le practicaron a la señora Baldetti, con el fin de ayudarla a permanecer fuera de la prisión en un sanatorio.

Estas dos personas le hicieron mucho daño al país y ahora quieren salir libres apelando a los sentimientos de un pueblo que lo único que anhela es que sean condenados con todo el rigor de la ley y que devuelvan hasta el último céntimo que saquearon. El pueblo tiene sed de justicia y lejos de ver a estos corruptos fuera de la cárcel lo que desea es que les sean quitados todos los privilegios que tienen hasta hoy.

El nefasto gobierno de Pérez tuvo aparte de una pésima gestión y una escandalosa corrupción por cualquier ángulo que se vea, un componente diferente que agravó la situación, se trata del extraño dominio que ejercía Baldetti sobre Pérez Molina. Era todo un show ver cómo “el general” se le cuadraba a la “exvice”, pues todo el mundo sabía que el poder tras el trono era “la dos”.

Los excesos de esta señora para comportarse fuera de lugar, vestirse ofensivamente exuberante con ropa carísima en un país donde más del 50 por ciento de la población vive en extrema pobreza, hablar sin pensar y hacer de su cargo público una vergüenza para el país, exacerbaron a la población, al punto de exigir su renuncia. Aunque él la defendía a capa y espada al decir: “Meto las manos al fuego por ella”, al final se terminó quemando.

Quién no recuerda las torpes expresiones de “la dos”, cuando dijo que el Federico Mora era “rebonito”. Y qué tal cuando juró por “la vida” de su madre muerta. Y su brillante explicación, cuando aquí era de día y allá en Corea era de noche, donde la estaban invistiendo con un doctorado por sus múltiples méritos. ¡No cabe duda, Roxana Baldetti fue la perdición de Otto Pérez!

Este discurso perverso que utilizaron los máximos dirigentes patrioteros es imperdonable, porque se burlaron del pueblo. Y al parecer, por la actitud actual de ambos, no parecen estar arrepentidos en lo más mínimo, por el daño que le hicieron a Guatemala. ¿Dónde está todo el dinero que saquearon? No sólo ellos, sino Sinibaldi, Archila, Bonilla y todos los demás funcionarios del PP. ¿Dónde están los abogados que les ayudaron a consumar todos los negocios ilícitos en la presidencia y otras instituciones?

Esto nos enseña que quien comete un delito puede pensar que se salió con la suya, incluso por años. A veces puede dar la sensación de impunidad, pero al final los juicios llegan y con ellos, las condenas.