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La tragedia del sistema fallido

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Esta semana nuevamente fuimos conmocionados por una nueva tragedia en nuestro país. Lamentablemente, una balacera que podría haberse evitado. Una calamidad anunciada para la cual van a buscar a muchos responsables pero pocos querrán entrarle a la verdadera raíz del problema. Esa raíz escondida tras capas y capas de Estado benefactor/mercantilista pegadas con corrupción e ineptitud. ¿Será que ni siquiera una tragedia como esta nos hará buscar el cambio del sistema?

Por supuesto que hay que buscar y sancionar a los responsables puntuales de esta tragedia. A los autores materiales que dispararon las armas. A los autores intelectuales que diseñaron el plan y dieron las órdenes para perpetrarlo. Pero también a los que debieron velar por que una tragedia así no sucediera. ¿Tiene responsabilidad el juez por emitir una orden de traslado al hospital para que se le hiciera un “estudio de hematología”? ¿Tienen responsabilidad los demás que participaron en la cadena de autorización del traslado, como, por ejemplo, el enfermero, el alcaide y la directora del centro carcelario Fraijanes II? ¿Tienen responsabilidad las autoridades del Sistema Penitenciario y del Ministerio de Gobernación? ¿Tienen responsabilidad los abogados del marero? Todas estas son dudas que se deben resolver y sancionar a quien resulte responsable.

Pero eso no resuelve el problema de fondo. El problema de fondo es que el Gobierno se ha dedicado a una infinidad de cosas que no le corresponden, a la par de que ha descuidado aquellas funciones que realmente son fundamentales a su existencia, como lo son velar porque haya seguridad y que se imparta justicia. Lo peor de todo es que las otras cosas que hace tampoco las hace bien y al final todo se traduce en un despilfarro de los impuestos, en medio de una bacanal de irresponsabilidad, ineptitud, imbecilidad, corrupción y en muchos casos hasta mala fe.

Y por si eso no fuera suficiente, todavía tienen el descaro de decir que lo que pasa es que no les alcanzan los recursos y que todo se resolvería si nos logran quitar más impuestos. ¡Mentira! Fondos tienen y más que suficientes para realizar muy bien sus funciones primordiales.

Si queremos algún día salir del subdesarrollo y la ingobernabilidad que actualmente vivimos, es imperativo que el gobierno se enfoque en la seguridad y justicia. Todo lo demás es irrelevante en estas circunstancias. Y hay que entender que los problemas no están solo en la PNC. Hay muchísimos problemas sin resolver por décadas en el Sistema Penitenciario, en el Ministerio Público y en el Organismo Judicial.

¿Cómo es posible, por ejemplo, que se atrape a mareros por cometer delitos y que en poco tiempo salgan libres porque no se les pudo acusar correctamente? ¿De dónde cree que salen esos casos que vemos cada cierto tiempo en las noticias de mareros que tienen hasta diez, veinte o más ingresos a la cárcel? ¿Acaso creía que eran ingresos “de visita”? No. Son ingresos por cometer delitos pero que o la PNC reporta mal o el MP no hace bien las investigaciones ni las acusaciones, o los jueces los dejan libres bajo amenazas. Lo cierto es que de nada sirve que se les atrape si lo único que se va a lograr es que estén un par de meses de vacaciones en la cárcel para luego salir a continuar su vida delictiva.

Y luego los diputados quieren lavarse la cara con una “ley antimaras” que no resolverá mayor cosa, pero a la vez se hacen de la vista gorda ante la solicitud de la mayoría de guatemaltecos para que reactiven la pena de muerte.

¡Esto no puede seguir así! Pero no se resolverá con soluciones cosméticas. Hay que resolver el problema de fondo.