Opinión

Ventana

Le tomamos la palabra, Dr. Chea

Rita María Roesch

Rita María Roesch

El jueves 8 de junio, en el Palacio Nacional de la Cultura, asistí al Taller de Presupuesto Abierto para el 2018. Participaron Conjuve, Inguat y el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD). El ministro, Dr. José Luis Chea, en su discurso dio a conocer que solicitará un incremento de 170 millones de quetzales. “El presupuesto del ministerio actual es apenas un 0.73% del Presupuesto de la Nación. No obstante aporta al PIB un 7.2%”, dijo. Ello se debe a que Guatemala tiene un patrimonio arqueológico y natural único e invaluable. Ese es el poderoso imán que atrae turismo nacional y extranjero. El turismo es uno de nuestros pilares de desarrollo, pero estamos muy lejos de ofrecer la atención adecuada a los visitantes. No sabemos cómo proteger y conservar esos tesoros arqueológicos y naturales. En muchos casos se encuentran en “vía de extinción”. Un amigo me decía: “Rita, vivimos sobre un colchón de dólares pero no hemos aprendido a protegerlo ni aprovecharlo. Increíble que otros países, con menos opciones que las nuestras, atraen a más visitantes. Sin ir muy lejos veamos a Costa Rica”.

El ministro comentó que entre las prioridades para invertir el dinero solicitado está dotar de servicios básicos a los parques arqueológicos nacionales, para potencializarlos como atractivos turísticos. En el plan del MCD se asignarían 25 millones de quetzales al proyecto de conservación y valoración de los sitios del circuito Carmelita-El Mirador. ¡Bravo, excelente! El Dr. Richard Hansen y las fundaciones que le apoyan han realizado un trabajo heroico para salvaguardar de tantas amenazas, entre ellas incendios y saqueos, a la Cuenca Mirador. Esperé con ansiedad escuchar también que se invertirían los 10 millones de quetzales ofrecidos, por gobiernos anteriores, para completar la construcción del museo del sitio, El Caracol del Tiempo, en el Parque Arqueológico Nacional Tak’alik Ab’aj (Panta). La primera fase del edificio ha permanecido a la intemperie y está a punto de derrumbarse. No podía creer que el Dr. Chea no tuviera la visión para aquilatar la importancia que tiene el museo para el parque. No solo completaría su función, sino que podría convertirse en un parque modelo y ser replicado en otros sitios arqueológicos que están pendientes de ser rescatados.

Panta está a punto de ser declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. La arqueóloga Christa Schieber de Lavarreda me aclaró el otro día que la zona de amortiguamiento es un cinturón de terreno alrededor del parque, que sirve para evitar el acercamiento urbano. Es el último requisito. Esta zona no tiene que ser legalizada a nombre del Estado y puede establecerse luego de la nominación. Así que me valí de una pausa del taller para abordar al Dr. Chea y preguntarle: ¿Por qué no apareció en la presentación de las prioridades Panta? ¿Por qué permaneció invisibilizado, siendo un sitio tan importante en la historia maya de Guatemala? El ministro respondió, sonriendo, que no me preocupara, que los fondos acordados para el museo ya habían sido considerados. Le agradecí en ese momento su apoyo. Hoy, desde mi ventana, reitero mi agradecimiento en nombre de todos los chapines y le recuerdo que “¡le tomamos la palabra, Dr. Chea!”, exclamó el Clarinero.

Una última reflexión. El museo El Caracol del Tiempo será la puerta de entrada para quienes visiten Panta. Será el portador de las voces milenarias que guardan poderosas lecciones sobre esta “ciudad puente”. Aquí ocurrió la transición del mundo olmeca al mundo maya. ¡Esa es una de las muchas características excepcionales de Tak’alik Ab’aj, que gracias al museo conocerán los chapines y el mundo!