Opinión

Liberal sin neo

Libertad 15 de Septiembre

Fritz Thomas

Fritz Thomas

Este 15 de Septiembre es una celebración de la emancipación política de Guatemala, un día para festejar la libertad. La emancipación política de una nación y la libertad en la sociedad, son conceptos diferentes. La libertad solo puede florecer donde hay igualdad ante la ley y certeza jurídica. En palabras de Bastiat, el objeto de la ley no es servir para oprimir a las personas y para expoliar la propiedad; por el contrario, su misión es proteger a la persona y la propiedad. No son más leyes las que necesitamos, sino la fiel observancia y cumplimiento de las más fundamentales. El mismo pensamiento se aplica al Gobierno, que enfoca su atención en mil tareas y reclamos, sin atender, como le es propio, sus obligaciones elementales, que son la protección de las personas y la pronta y certera aplicación de la justicia.

Este 15 de Septiembre celebramos que Guatemala es un país libre y soberano. También tenemos que reconocer que no somos libres de la violencia, el crimen y la extorsión, de la corrupción y el abuso de poder, del temor, de la pobreza, del hambre y de la ignorancia. El Estado se organiza para proteger a la persona y a la familia. Pero falla en esta misión tan clara y fundamental, y así, opaca nuestra libertad; no nos permite desarrollar nuestro potencial como personas, familias, sociedad y país.

Con todas las amenazas y problemas que a diario afectan a nuestra sociedad, nunca puede perderse de vista, como dijo un sabio, que la familia y el trabajo es el eje de nuestras vidas y el fundamento de nuestra dignidad. Por ello, no debe tolerarse todo aquello que atenta contra el trabajo productivo y obstaculiza que las personas busquen la prosperidad y el bienestar de sus familias. Impone a las personas que ejercen el poder de gobierno, la obligación de velar por que sus actos, leyes, regulaciones y disposiciones no trunquen las actividades y aspiraciones de los ciudadanos. Cada quetzal que el Gobierno recauda y gasta ha sido retirado del bolsillo de las personas que trabajan y producen y, consecuentemente, impone la obligación moral de emplear esos recursos con cristalina honestidad y rigurosa efectividad.

El mejor programa social es el trabajo productivo, estable y remunerado, que permite a las familias contar con los ingresos necesarios para satisfacer sus necesidades, progresar y perseguir sus sueños. La ilusión del futuro, legítimo derecho de todo guatemalteco, empieza con tener seguridad, tranquilidad y estar libre de temor. Sigue con un horizonte en el que se puede superar a través de su esfuerzo y trabajo. Donde hay oportunidad, hay ilusión y optimismo. Cuando estas naturales aspiraciones se le niegan a las personas, por el estado de inseguridad, políticas y leyes desatinadas y el mal uso del poder, se destruye la dignidad y se socava a la familia.

Hay derecho a soñar con una Guatemala mejor y el deber de trabajar para alcanzar este sueño. Requiere de una visión clara de las condiciones que la pongan en el camino de la prosperidad, y del coraje y valentía para cambiar y retirar los obstáculos que le impiden tomar esa ruta. Es posible construir una Guatemala diferente. La prosperidad no se decreta, ni vendrá por lo que nos dé el Gobierno o nos regalen otros países. No vendrá con el despojo, la desconfianza de quien produce, el fomento de lucha de clases o el divisionismo conflictivo de la política de identidad. No vendrá legislando nuevos derechos, imponiendo obligaciones imposibles de cumplir. Debemos confiar en lo que los guatemaltecos son capaces de crear y producir si cuentan con las condiciones adecuadas.

fritzmthomas@gmail.com