Opinión

Pluma invitada

Llanto lastimero por asesinato de Angelita

Jaime Córdova Palacios

Jaime Córdova Palacios

El corazón del guatemalteco consciente continúa  profundamente conmocionado por dos nuevas  tragedias, una criminal y otra de tránsito, sumadas a la elevada cantidad de hechos violentos registrados diariamente durante el presente año. El brutal y repudiable secuestro, ultraje y asesinato de la pequeña e inocente escolar Angelita, quien apenas empezaba a caminar por este mundo cruel y no ofendía a nadie, así como el grave accidente vial sucedido recientemente en la ruta Interamericana, en  jurisdicción de Mixco.

Persiste nefasta irresponsabilidad de las autoridades específicas que no aplican con severidad las leyes de manera general, funcionarios, policías y algunos jueces, así como empresarios y muchos pilotos irrespetuosos del marco legal, quienes no protegen sus propias vidas, mucho menos las de los demás. Gravísima situación señalada constantemente por esta columna, escritores, medios de comunicación social y ciudadanos honestos.

La pequeña Ángela Saraí Santiago Hernández, de 12 años, atacada despiadada y brutalmente por Santos Aurelio García y Rosendo de Jesús Vásquez, criminales confesos, cuando alegre se dirigía a su centro de estudios, en un poblado de Camotán, Chiquimula. Su llanto y gritos de auxilio no fueron suficientes para recibir oportuna ayuda. Ahora, junto a Dios, disfruta de paz, amor, protección y belleza celestial, pero aquí la siguen llorando padres, familiares, amigos, compañeros, profesores y el pueblo en general, que sufre los golpes certeros de tan continuada violencia que siembra a diario luto, llanto, dolor, sentimiento, desesperación, temor y, por supuesto, ira incontrolable, que a veces desborda la conducta legal de enardecidos vecinos.

Salvajes, no humanos, impulsados por licor, drogas o desequilibrio mental, destrozaron la vida inocente de esta criatura, sus sueños, ilusiones, cánticos, sonrisas, carreras, juegos, estudios, felicidad familiar y estudiantil y anhelo por alcanzar un futuro mejor. Merecen ser castigados con rigor. Lamentablemente, la pena de muerte, sanción legal, está suspendida por personajes nacionales y extranjeros protegidos que no caminan a pie.

Valientes y justos pobladores del lugar marcaron inmediata reacción humana, deteniendo y vapuleando a estos malvados, aportando investigación inmediata que las autoridades ignoraban. Merecen público reconocimiento por tan reconocida reacción en contra de la violencia que azota al país, la cual seguirá impactando en inocentes niños, adolescentes, jóvenes, mujeres y adultos, mientras no exista firmeza y decisión de las autoridades de aplicar las leyes con derecho y severidad. La atrocidad general agravia por aparte a los menores por su pobreza, extrema pobreza, falta de trabajo y estudio, violencia, irresponsabilidad familiar, asedio delincuencial y demás flagelos.

Acerca del escandaloso accidente de tránsito, imposible insistir en que las autoridades cumplan con aplicar medidas preventivas y leyes en general, como es su deber, contra insolentes pilotos que conducen a excesiva velocidad, ebrios, drogados, desvelados y vehículos en mal estado —especialmente del transporte pesado—. Increíble, días después de esta tragedia se han producido numerosos casos similares con muertos, heridos y daños.

Obligado reforzamiento merece la estricta diligencia aplicada desde hace rato por la Policía Nacional Civil —destituciones sin aclararse—, el Ministerio Público y valientes ciudadanos denunciantes, con masivas investigaciones, allanamientos, capturas y consignaciones a los tribunales. Basta ya de tanta violencia. ¿Existe o no gobernabilidad?