Opinión

si me permite

Lo honrado se es, no se luce

Samuel Berberián

Samuel Berberián

Archivado en:

Conducta Honrado

“La honradez es siempre digna de elogio, aun cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.” Marco Tulio Cicerón.

En la vida no podemos ignorar que vivimos rodeados de otros y no estamos solos. Claro está que hay un espacio de privacidad, pero aun esta trasciende de modo que lo que somos en lo privado tarde o temprano se proyecta en nuestra vida con los demás, sea en lo privado o en lo que nos involucramos públicamente. Aunque lo privado, tarde o temprano, puede hacerse público.

Lo que nosotros somos viene de un proceso de formación, el cual ha sido tejido con normas, principios expresados en prácticas que deben ser valorados por la transparencia la cual se traduce en honradez. Hay momentos en esta vida que hay necesidad de explicar el por qué de las cosas, pero deberían ser las menos, porque nuestro proceder deber ser claro si vivimos en un contexto donde hay costumbres y prácticas aceptadas a las cuales nosotros nos regimos.

Es común ser cuestionado, pero muy incómodo cuando estos momentos están rodeados de justificaciones para terminar viéndonos bien. Nuestra formación debe ser para alcanzar lo queremos llegar a ser y no tanto para alcanzar nuestros gustos. Claro está que si la única preocupación es ser reconocido únicamente estamos trabajando lo externo y no tanto nuestra personalidad.

Si aceptamos que en esta vida estamos de paso, llegamos para estar un tiempo y luego al terminar nuestro tiempo ya no estaremos, pero no podemos negar que durante el tiempo que estuvimos dejamos una huella por la cual seremos recordados. A ésta huella no le podemos agregar cosméticos para lucirla: por lo que somos e hicimos seremos recordados. ¡Cuántos no quisieran regresar la historia para enmendar su hacer!, pero es un imposible.

Agregado a lo anterior también debemos aceptar que no solo se nos juzga por lo que somos sino también se nos copia la vida vivida ya sea que haya sido con o sin honradez. Esto debe hacernos mucho más conscientes que cada paso de la vida y cada decisión que tomamos no pueden ser vistas como cosas aisladas, sino que hay un encadenamiento que define quienes somos y obtenemos una valoración en la sociedad que no se puede discutir.

Si los que hoy vivimos recordáramos que al igual como se comentan para bien o para mal los que forman la historia que comentamos, nosotros también estaremos en ese estado al avanzar el tiempo la historia. Por ello, el ser honrado es entretejer las acciones de la vida con toda honra y dignidad para que no solo lleven nuestra capacidad sino también nuestra manera de ser.

Posiblemente en nuestro medio se hable más de la gente que no es honrada y de su conducta negativa, especialmente cuando viola las normas éticas de la vida haciendo cosas que el más sencillo lo ve mal. Por ello, nosotros vivimos con toda la honradez, no para que se nos reconozca sino para evitar manchar nuestras acciones para que el bien que podamos hacer no lleve desprestigio en sí mismo.

Esta realidad es como una bola de nieve, que cuando más se la está rodando más grande se pone, por la nieve que se le pega. Por ello las normas que rigen nuestra vida no son negociables y mucho menos enfocadas con la búsqueda interesada en complacer sino estar determinados en ser lo que debemos ser, con o sin elogios, pero ajustados a nuestros patrones. Porque lo de hoy posiblemente no llama la atención, pero si se suma al ayer y a lo que somos así un perfil al cual podrán identificarnos.

samuel.berberian@gmail.com